Egipto: Fin de una Época


EGIPTO: FIN DE UNA ÉPOCA

Con la partida de Mubarak comienza un período de inestabilidad en la que Egipto se verá obligado a destinar esfuerzos en el nuevo régimen, en la reconstrucción de su economía y la concreción de reformas de largo alcance. En esas condiciones la primicia se traslada hacia Irán y Turquía que incrementarán su penetración a la región.

El pacto no sagrado de Al Jazeera y el gobierno de Obama

La caída de Mubarak es, sin duda, el resultado de su corta mirada y la falta de comprensión sobre lo que ocurre en su país, golpeado por el hambre y la corrupción. Un estallido era previsible desde hacia    tiempo pero todos suponían que su gobierno era fuerte y estable. Nadie podía imaginar la revuelta. Tampoco los manifestantes sabían que su explosión haría historia. En ese acto se sumaron fuerzas desde afuera. En principio, el canal Al Jazeera que dirigió sus cámaras hacia la plaza Tahrir en transmisión abierta durante 24 horas,   en las cuales  las manifestaciones resultaron una  provocación ininterrumpida contra el régimen y  se convirtieron  en  líder inidiscutido de los manifestantes. Por otra parte, Estados Unidos, su aliada más cercana, lo abandonó desde el inicio de los sucesos situación que,  sin lugar a dudas,   dio aire a los manifestantes, dañó fuertemente su fortaleza anímica y  dificultó la lucha por su gobierno. Al Jazeera y Estados Unidos,    como una coalición non santa e incomprensible, aportó mucho en la dirección de los acontecimientos y, al final, en su renuncia obligada.

El ejército ejerce por ahora una soberanía temporaria

Con su caída llegó el fin no solo su régimen (de 30 años)  sino  para todo el sistema de gobierno en Egipto, conformado a partir de la revuelta de oficiales en 1952. Todos los presidentes ( Nasser, Sadat y Mubarak)     fueron militares, gestionaron como jefe del poder ejecutivo y gozaron de amplias atribuciones. El ejército fue de hecho, una parte integral del gobierno y era posible encontrar a sus  oficiales en retiro en todos los cargos dirigenciales, en las instituciones públicas y culturales del país.

Si bien el gobierno fue transferido, en su totalidad,   al ejército, solo es por un período de tiempo y a fin de conformar un régimen democrático civil basado en la nueva constitución y elecciones democráticas al parlamento y la presidencia. La revolución no se conformará con menos de eso.

Por ahora, el ejército es soberano temporal    que toma la legitimidad no de la Constitución sino de la revolución, es decir, directamente del pueblo y deberá estar atento a sus demandas. Los jefes de los manifestantes conformaron una coalición a favor de la democracia y dijeron que no terminarán la revuelta si no se cumplen sus exigencias de anular la situación de emergencia, la liberación de los presos políticos, el desmantelamiento del parlamento y la conformación de una comisión de redacción de la nueva Constitución. Su significado  es que, la revolución, continuará tras los pasos del gobierno militar y enviará al público a manifestar si existe la sensación que el ejército en éste u otro camino intenta restituir las cosas a lo anterior. Cabe destacar que, una situación similar, está teniendo lugar en Túnez donde ya se conformaron tres gobiernos,dispersados por la presión y el descontento de los manifestantes.

Fuerzas radicales que surgen del terreno

Egipto ingresa, ahora, a lo desconocido. Nadie sabe si, el proceso de tránsito hacia la democracia, es posible, a qué obligará, y cuánto se prolongaaá el período cuya característica principal es la incertidumbre e inestabilidad. En la suposición que, el parlamento,   sea disperso, los  opositores y los nuevos partidos que surjan se verán ante la necesidad de un período de tiempo ( no menor a seis meses hasta un año) para poder organizarse hacia las elecciones. Requerirán de una dirigencia joven y atractiva y de una nueva plataforma política, económica y social para atraer a la masa de votantes. ¿Egipto está preparado para eso? ¿Estallará la  violencia que conduzca al freno del proceso?

Egipto vivenció un período parecido en la década del 20, el 30 y el 40. Bajo el liderazgo del partido Wafd, se conformó una democracia liberal, pero era una democracia quebrada y enlazada por la violencia de Los Hermanos Musulmanes y de los movimientos facistas y por la corrupción en la cúpula que aportaron no poco a la derrota del ejército egipcio en la Guerra de la Independencia, lo que condujo – en última instancia-  a la revuelta de los oficiales de 1952.

La actual revolución liberó a fuerzas radicales que se abstuvieron  de actuar bajo el régimen de Mubarak como Los Hermanos Musulmanes y grupos narcisistas y de izquierda. Cabe esperar que, esos elementos, bajo el   disfraz de victoria de la revolución e inicio del proceso democrático, harán cualquier esfuerzo por reforzar su poder y estar involucrados en el gobierno.

Los Hermanos Musulmanes, conscientes del temor que despiertan, actúan con cautela y anunciaron que no participarán del gobierno temporal que se conforme. Esperarán, con paciencia, la  oportunidad más cómoda.

Egipto desistió de ser una importante potencia regional Otra mirada de importancia:    Egipto desistió de ser una potencia regional de importancia. Fue el ancla principal de Estados Unidos en Medio Oriente y guardó la paz con Israel. Fue  líder de los países árabes moderados y condujo la lucha contra Irán y el terrorismo del Islam radical. Con la eliminación de Mubarak y el inicio de un período de inestabilidad sin líder, se verá obligada a replegarse, dedicar su tiempo a la conformación de un nuevo gobierno, la reconstrucción de su economía, gravemente dañada por los incidentes y la concreción de reformas económicas de largo alcance.

En esas condiciones, la cuestión se traslada hacia Irán y Turquía que aumentarán su penetración en la zona. Los países árabes cercanos a Estados Unidos (como Arabia Saudita, Yemen, los países del Golfo, Marruecos y Argelia) entran al estado de alerta. El temor es por un despertar popular, del tipo de Túnez y Egipto, y el aumento de la penetración de Irán y demás organismos extremistas, como Al Qaeda.

Irán se refuerza

En Israel también hay temor. Si bien el Consejo Supremo Militar anunció que respetará los acuerdos de paz y todos los compromisos internacionales de Egipto, nadie sabe lo que espera y cómo se darán las cosas durante el año. Una coalición de Israel y Egipto con el apoyo de Estados Unidos contra el extremismo en la región, es una historia del pasado y no parece ser creíble, tras la caída de Mubarak y después del abandono de Estados Unidos a su aliada durante las primeras etapas de las manifestaciones. Si bien el ejército egipcio continuará protegiendo la frontera y luchará contra Hamas, los acontecimientos internos representarán el foco central con respecto a Egipto. Israel debe estar preocupada. Su lucha contra Irán y el terrorismo será más difícil.

 

Fuente: Jerusalem Center for Public Affairs

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