No caigamos en trampas – Editorial B´nai B´rith Internacional


Efectivamente, esa debe ser la premisa que los defensores de la verdad debemos encarar ahora que se ha venido anunciando la organización de una segunda flotilla del odio que tiene como objetivo único provocar una reacción militar por parte de Israel y desprestigiar al Estado Judío ante la opinión pública mundial, en una reedición de los tristes acontecimientos que tuvieron lugar en alta mar en mayo del año pasado en el cual la prensa mundial fue víctima de una obra teatral montada por aquellos que apoyan al movimiento terrorista Hamás y buscan la destrucción de la única democracia del Medio Oriente.

Por ello es muy importante manejar bien los conceptos que recapitulemos paso a paso:

1) No existe un bloqueo israelí a Gaza. Miles de toneladas de mercancías, alimentos e insumos médicos pasan a diario por el paso Erez que separa a Israel de Gaza. Sumado a esto, en días resientes, Egipto reabrió su frontera con Gaza y por ese punto hay libertad de acceso al citado territorio.

2) Sigue en pie el objetivo primordial de Israel: evitar el contrabando de armas a Gaza, situación que pone en peligro el flanco sur del país, sobretodo, ante los reiterados intentos de Irán de rearmar a las facciones fundamentalistas palestinas que se hicieron del poder en Gaza en junio del año 2005.

3) La mal llamada “Flotilla de la Libertad” no es sino una verdaera flotilla del odio, integrada por provocadores que tienen como objetivo generar respuestas contundentes por parte de Israel que, como todo país en el mundo, tiene el derecho de salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos ante amenazas latentes provenientes del exterior.

4) Ha quedado más que demostrado que las Fuerzas de Defensa de Israel hicieron hasta casi lo imposible, aun a expensas de la seguridad de sus soldados, para hacer desistir a los militantes pro-palestinos en sus intenciones de llegar a Gaza en el año 2010. Tras arribar a una situación de no retorno, generada por la intransigencia de los activistas, fue que se decidió abordar el Mármara, las única nave de las seis de la flotilla que no acató la orden de descargar sus bodegas en Ashdod, desde donde los insumos que llevaban serían transferidos a Gaza.

5) Durante el abordaje del año pasado, en una primera etapa, los comandos israelíes bajaron solo provistos con balas de goma. Tras ser atacados con objetos contundentes, algunos fueron secuestrados y otros lanzados por la borda, a lo cual se utilizó munición viva para salvaguardar la vida de los soldados. En este intercambio de fuego, murieron nueves activistas turcos.

6) Ante las primeras noticias que anunciaban la organización de una segunda flotilla para los primeros días de junio del presente año, el gobierno de Israel actuó de forma rápida e inteligente ante distintos gobiernos para hacerles ver los efectos negativos que para todos, no solo para Israel, traería el hipotético zarpe de una nueva flotilla con destino a Gaza. Sumado a todo ello, salvo en algunas menciones de la prensa israelí, el tema de la nueva flotilla del odio ha pasado casi desapercibido. En un principio se calculó en 1,500 los participantes que habían anunciado su presencia en los distintos barcos con destino a Gaza. Luego de ello, la IHH, principal ONG organizadora de la flotilla del 2010, anunció que este año no participaría de la misión, en lo que presumimos ha sido el resultado de las presiones a las cueles se vieron sometidos sus dirigentes por parte del gobierno turco, aliado histórico de Israel y miembro de la OTAN, que no quedó en muy buena posición tras las severas críticas que tuvo que enfrentar por parte de sus aliados occidentales luego de haber cerrado filas en torno a Hamás, una organización catalogada como terrorista en los principales países europeos, Australia, Canadá, Estados Unidos e Israel.

Sumado a todo lo arriba expuesto, entendamos que el Medio Oriente de hoy no es el mismo del que teníamos hace tan solo un año atrás. El gobierno sirio, uno de los principales auspiciadores de la flotilla pasada, atraviesa serios problemas de gobernabilidad y pocos auguran que la dinastía Asad pueda seguir frente al poder en Siria, sumado a que han crecido las tensiones entre Damasco y Ankara, viéndose este último gobierno en la imperiosa necesidad de bajar el tono con Israel y buscar su asistencia ante una posible escalada bélica con su vecino del sur.

Por último y ya es entrar un poco en las historias de Ian Fleiming: un grupo de activistas ha acusado a Israel de sabotear las naves compradas o alquiladas para llevar a los provocadores a su nuevo enfrentamiento con los soldados israelíes. Sea verdad o sea mentira, es algo que preferimos dejarlo en el campo de las imaginación de cada quien. Pero lo que sí es cierto es que estamos ante un nuevo reto, solo que esta vez no nos están tomando desprevenidos. Mucho hemos aprendido de nuestros errores y no vamos a volver a cometerlos. Estamos nuevamente en una lucha de la verdad en contra de la mentira. De la justicia en contra del chantaje. De la razón en contra de la demencia. En resumen, es la lucha, respectivamente, de Israel en contra de Hamás.

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