El día después de Palestina


El reconocimiento de la ONU de un Estado palestino, esfuerzo cuestionable internacional para eludir la responsabilidad.

En tres semanas, un Estado palestino soberano sera casi seguro bienvenido a las Naciones Unidas – si no por el Consejo de Seguridad de la ONU entonces como un “Estado no miembro” de la Asamblea General. Celebraciones en todo el mundo en honor a el nuevo Estado palestino, sin duda, se llevarán a cabo. Por desgracia, este festival será en honor a un desarrollo superficial, una ilusión de triunfo. En realidad, el reconocimiento de un Estado palestino en el actual clima político no va a resolver ninguno de los asuntos pendientes del conflicto palestino-israelí, sólo los agravan.

He aquí un recordatorio ominoso: la ONU dariá el reconocimiento de un Estado cuyo gobiernos mantienen una dudosa legitimidad entre su propia población, es criticado por la corrupción y la profunda lucha interna, carece de control sobre las células terroristas que atentan contra los esfuerzos de paz, esta muy mal manejado y es completamente dependiente de la industria israelí. El mundo va a votar para la existencia de un estado el cual debe en gran parte su sustento a las donaciones de la comunidad internacional y las transferencias fiscales israelíes.

El acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamas ha demostrado ser un fracaso y nunca estuvo cerca de ser implementado – y puede que nunca sea. Abbas rechazó recientemente el reconocimiento de Israel como Estado judío. Los recientes ataques terroristas y los ataques con cohetes procedentes de Gaza han demostrado que los grupos terroristas como Hamas poseen un poder político y militar de considerable sobre la Franja de Gaza. La cooperación entre los organismos de seguridad israelí con Fatah han minimizado los atentados provenientes de la Ribera Occidental, a pesar de que no pudo prevenir la masacre de Itamar u otros asesinatos recientes. ¿Son estas señales positivas que apuntan a una nación preparada para ser un Estado?

Cualquier persona que se esfuerza para predecir las consecuencias de la candidatura palestina es imprudente, sin embargo, comentaristas de los medios y los políticos están barajando a través de los escenarios previsibles. A gran escala disturbios, protestas pacíficas, enfrentamientos violentos, y la guerra regional – todo es posible. Los resultados de la Primavera Árabe (o falta de ella) ya nos demostró que el Medio Oriente es volátil, errático e impredecible. Sin embargo, una cosa está clara: el voto no hará nada para favorecer los intereses de los israelíes o palestinos, y sólo puede servir como un momento crítico de división en una época ya menos de estelar de relaciones israelí-palestinas.

Aunque la definición de “estatalidad” por las normas del derecho internacional puede ser problemático, los cuatro criterios principales son: (a) una población permanente, (b) límites definidos, (c) un gobierno eficaz y (d) capacidad de mantener relaciones con otros Estados. La Autoridad Palestina no cumple con al menos dos si no tres, de estos criterios.

Solución Ficticia

Los palestinos merecen libertad, justicia, seguridad y auto-determinación. Sin embargo, un Estado palestino debe ser establecido a través de un acuerdo de paz global y viable. Necesitamos negociaciones que ofrezcan soluciones reales a los problemas difíciles por la que la estadidad esta destinado a aliviar. Por el contrario, la actual apuesta en la ONU busca eludir la responsabilidad de resolver los problemas de gran magnitud internos y externos entre israelíes y palestinos, los problemas deben resolverse antes de otorgar la estadidad a una población que, a partir de ahora, parece muy mal preparados para ello.

Algunos observadores sostienen que el reconocimiento en la ONU obligue a Israel, a finalmente darse cuenta de su presencia en Cisjordania es inaceptable para la comunidad internacional. Sin embargo, las consecuencias reales de tal reconocimiento varían considerablemente dependiendo de a quién se pregunte. Muchos analistas parecen coincidir en que la apuesta actual probablemente no tendrá consecuencias prácticas. Es razonable suponer que el reconocimiento en la ONU provoque enfrentamientos entre los nacionalistas palestinos, los colonos y soldados israelíes.

Por supuesto, la amenaza de un mayor aislamiento internacional y el boicot contra Israel es también razonable, pero el auténtico progreso no vendrá – y nunca será – de la acción unilateral o juegos de poder en este conflicto, sino a través de acuerdos mutuos y negociaciones significativas.

Muchas naciones en todo el mundo quieren lavarse las manos del conflicto árabe-israelí y librarse de un problema que ha sido una fuente de inmensa tensión política y la violencia durante más de cuatro décadas. Sin embargo, la actual apuesta en la ONU no vendrá a lavar la sangre de miles de vidas judías y palestinas que se han perdido en este conflicto, y la solución de la declaratoria un estado ficticio, ciertamente no impide que la sangre vuelva a ser derramada. De hecho, puede alentarlo.

La próxima votación sobre un estado palestino en septiembre es un intento de una solución rápida, otro ejemplo por parte de la comunidad internacional para evadir la responsabilidad e imponer por la fuerza un progreso en un conflicto intratable. Este enfoque será un grave error. Afortunadamente para los países, las consecuencias de ese reconocimiento, probablemente no dará lugar a la violencia, atentados, tiroteos o la pérdida de vidas inocentes en sus respectivos países, como aquí le en nuestra región.

Abbas, Erekat y otros han afirmado que la actual apuesta de la ONU no tiene la intención de aislar a Israel. Sin embargo, a menos que la apuesta en la ONU sea retraída – varios altos dirigentes de la Autoridad Palestina lo han recomendado – los dos países estarán aislados: Israel de la comunidad internacional y Palestina de la realización de sus verdaderas aspiraciones a la soberanía y auto-determinación.

El derecho al retorno, Jerusalén, las fronteras reconocidas, la libertad de movimiento, los asentamientos, la seguridad y cuestiones de comercio sólo se resolverá mediante negociaciones, no el reconocimiento simbólico o declaraciones vacías. Siempre y cuando ambas partes son culpables de negarse a volver a la mesa de negociaciones, será en detrimento de todos los que desean ver una salida pacífica a este conflicto.

Por: Avi Yesawich

Traducido al Español por : @HasbaraEsp

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