¿POR QUÉ ISRAEL ES LA MEJOR NACIÓN DEL MUNDO?

Giulio Menotti

No sé de otra nación en la tierra que desde su fundación,hace menos de setenta años, tuvo que sacrificar 23 mil soldados. No sé de otra nación en la tierra que aun no tiene fronteras reconocidas. No sé de otra nación en la tierra, cuya población vive bajo una tensión emocional perpetua. No sé de otra nación en la tierra, amenazada de ser borrada del mapa. No sé de otra nación en la tierra, tan amenazada por boicots en todo el mundo. No sé de otra nación en la tierra donde los ganadores tienden a perder guerras. No sé de otra nación en la tierra, que provee a su propio enemigo de agua, electricidad, alimentos, armas y tratamientos médicos. No sé de otra nación en la tierra donde sus huéspedes, en visitas oficiales, pronuncian palabras irrespetuosas y ofensivas en contra de su anfitrión. Pero tampoco sé de otra nación en la tierra, que haya registrado tantos milagros.

Imaginen a un Judío desnudo, indefenso en los hornos crematorios o cámaras de gas, frente a un oficial nazi, que solo piensa que va a deshacerse del cáncer Judío, que va a terminar con ése fenómeno único de casi 7.000 años.

¿Podría esa indefensa víctima Judía, desnuda, imaginar que 50 años más tarde, otros Judíos estén volando aviones F-16s  en los cielos de Israel? ¿Podría esa indefensa víctima Judía, imaginar que la población actual de Judíos en Israel, sería nueve veces mayor que la de 1948, año de la creación del Estado? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es mucho más feliz que todos los países europeos? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israeltiene la mayor producción de publicaciones científicas per cápita en el mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israelproduce el mayor número de publicaciones de nuevos libros del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía, imaginar que Israel es la única nación del planeta que comenzó el siglo XXI con una ganancia neta en el número de árboles en su territorio ? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel tiene el mayor número de maestros de ajedrez por habitante, en cualquier país del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es la nación cuyos académicos producen más documentos científicos por habitante, que en cualquier otra parte del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es la nación con la mayor proporción de títulos universitarios en su población general,  que todo el resto del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es el país que, en proporción a su población, posee el mayor número de lanzamiento de compañías de alta tecnología del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía, imaginar que Israel es el país con el porcentaje per cápita más alto del mundo de ordenadores domésticos? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es la nación con un modelo de absorción de inmigrantes único y más grande en la tierra?

Desafortunadamente, usted no va a encontrar artículos que hablen bien y de la superioridad de Israel en los medios de comunicación (tampoco israelíes),  porque eso no encaja con el estereotipo de ocupante sionista colonialista. En la conciencia del mundo la palabra Israel, debe ser equiparada con miedo. Israel acaba de salir de otra guerra contra terroristas, cuyo valor es inferior a la de los animales.

¿Sabe usted de cualquier especie animal que ante el peligro se refugie detrás de sus propios hijos?

Pero el Estado Judío, a pesar de sus medios, sus políticos cínicos, una vez más demostró al mundo,  que es lo mejor que la humanidad tiene para ofrecer. Ésta esperanza está impresa en los rostros de los soldados heridos o caídos de Israel.En ésas caras hay gozo vivir, no tristeza u odio. Los terroristas y sus protectores occidentales quieren destruir a Israel porque es una luz para las naciones. ES ÚNICO en el mundo en que vivimos.

“IL FOGLIO” – GIULIO MENOTTI*

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Israel 2014

El Medio Oriente, solo representa el 8% de la población del mundo, pero suministra el 70% del terrorismo global. Frente a esta realidad, es difícil de creer que la violencia en la región vaya a  disminuir en un futuro cercano. La doctrina estadounidense de que las dictaduras deben ser barridas y sustituidas por regímenes democráticos no es factible en el mundo árabe-musulmán de hoy dominado por corrientes chiítas, sunitas y tribus arcaicas.

En las actuales turbulencias, como la Estados Unidos de Obama se niega a ejercer el papel de “policía mundial” deja el campo libre a los extremistas, este debilitamiento de los Estados Unidos en la región va en contra de los intereses del Estado de Israel. En este contexto de incertidumbre, Israel debe fortalecer su disuasión militar, mientras se continúa por el camino de la paz. @HasbaraEsp

Es peligroso tratar de llegar a un compromiso histórico sólo con Mahmoud Abbas en Cisjordania sin tener en cuenta las reacciones de Hamas y sus intenciones de sabotear cualquier acuerdo. Por lo tanto, Israel no puede ceder en temas tan existenciales como fronteras defendibles y un categórico no retorno a las líneas del armisticio de 1949. Después de la amarga experiencia de los Acuerdos de Oslo, se encuentra que la Autoridad Palestina no es capaz de garantizar la aplicación de un acuerdo de paz, incluso después de la obtención de fondos de EE.UU. y Europa.
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Mirando hacia el 2014, Israel sigue confiando en nuestra fe, en nuestra causa justa y nuestro poder militar, así como la solidaridad inquebrantable de las naciones libres. @HasbaraEsp

Editorial: Las Naciones Unidas le dan la bienvenida a su “NO” miembro número 194

Por Alan Glasermann

El 22 de septiembre la Asamblea General de las Naciones Unidas recibirá la petición por parte de la Autoridad Palestina para ser reconocidos como un Estado Miembro y el ingreso pleno a esta organización. Pero, ¿Realmente es un Estado? De los tres estados Palestinos que la Asamblea podría reconocer, sólo uno de ellos no cumple con los requisitos para ser un Estado, y es éste precisamente el que las Naciones Unidas piensan reconocer.

Según la Convención de Montevideo sobre los deberes y derechos de los Estados, un Estado debe poseer las siguientes características: una población; un territorio definido; un gobierno establecido y con la autoridad para hacerse valer; y capacidad para entablar relaciones diplomáticas con las demás naciones.

Tanto la Franja de Gaza gobernada por Hamas, como la Ribera Occidental administrada por Fatah, cumplen con estos cuatro criterios. Pero el que las Naciones Unidas votará, no lo hace.

Hamas controla una población en un territorio definido (la Franja de Gaza), tiene un gobierno funcionando, y mantiene relaciones internacionales con algunos países. Es decir, legalmente Gaza podría constituirse en un Estado.

En todo caso, sería un Estado emergido del golpe militar de Junio de 2007, un estado que se realiza violaciones masivas de los derechos humanos a sus propios ciudadanos. Tampoco Hamas está buscando la declaración de Estado sólo para Gaza. Lo que Hamas quiere es, eventualmente el total de la Palestina del Mandato británico, que comprende no solo Gaza y la Cisjordania, sino también al Estado de Israel. Es por esto que incluso se ha manifestado en contra de que la ONU reconozca un Estado palestino inclusive si lo hace según las líneas de 1967.

La Autoridad Palestina que administra la Cisjordania también podría cumplir con los requisitos para formar un Estado: tiene un gobierno funcionando, una población permanente, y relaciones internacionales con un gran número de países. También controla un territorio definido, que comprende lo que son denominadas zonas A y B por los Acuerdos de Oslo, más algunos territorios adicionales transferido por Israel en posteriores acuerdos. La (zona A es el área controlada en lo civil y en la seguridad por la Autoridad Palestina, y la Zona B es el área con control de la Autoridad Palestina en lo civil y con control israelí en el tema de seguridad.). Esta zona gobernada por Fatah en la ribera occidental dentro de estas líneas también podría ser reconocida como Estado.

Pero Fatah y la Autoridad Palestina no están buscando la declaración del Estado para esta entidad del margen occidental que podría cumplir con los requisitos. Su demanda mínima es un Estado que incluya Gaza junto a la ribera occidental, el este de Jerusalén, y todas las otras zonas que estuvieron bajo control jordano y egipcio antes de 1967. Fatah y la AP están demandando la titularidad sobre tierras que no están bajo su control, sino de Hamas e Israel.

A diferencia de las otras dos entidades palestinas que existen actualmente, y que podrían ser reconocidas como estados, la entidad palestina que será reconocida por mayoría en la Asamblea General en septiembre próximo, realmente es un Estado imaginario que no cumple con los requerimientos legales expresados anteriormente.

Esto debido, entre otras cosas, a que tendría dos presidentes rivales que persiguen políticas totalmente diferentes. Mahmoud Abbas se presenta como el Presidente de la entidad que reclama el reconocimiento en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero ya no es considerado presidente por el Hamas. Y Hamas tiene sus propias leyes palestinas en el territorio que él gobierna. Abbas fue elegido en 2005 como Primer Ministro para un período que culminaría en enero del 2009, o sea que su término ha expirado. En 2009 extendió él mismo su período por un año, hasta Enero de 2010, extensión que también ha vencido.

Hamas, que controlara la mayoría en el ahora inexistente Consejo Legislativo Palestino, se opuso a la extensión del mandato de Abbas. Pero según las leyes palestinas, el presidente legal de Palestina desde Enero de 2009 es el portavoz del Consejo Legislativo, un diputado representante de Hamas. Y es por esto que Hamas no considera a Abbas como el presidente palestino. Por lo que el mandatario de este futuro Estado Palestino ni siquiera está establecido, de hecho, es Hamas quien tiene la legislación de su lado.

Por otro lado, este reconocimiento de un Estado Palestino por parte de la ONU no sería más que un simbolismo que no aportará absolutamente nada aparte de más problemas. Tomando en cuenta que en el año 2001 y en diciembre de 1988, bajo el liderazgo de Yasser Arafat,  la ONU ya  proclamó el reconocimiento de un estado palestino con la resolución 43/177 suscrita por 104 países. Y que como era de esperarse, no cambió en nada la situación del conflicto. Tal como se espera que suceda en esta oportunidad.

Aparte de esto hay que tomar en cuenta también que según la Carta de las Naciones Unidas, la cual los palestinos pasarían a estar obligado a cumplir, se establece en su artículo 4 que “Podrán ser miembros todos los estados amantes de la paz”, por lo que si la Autoridad Palestina continúa con su constitución actual que establece en su exposición de motivos la destrucción de Israel ya comenzaría sus funciones como miembro violando uno de los primeros artículos. Aparte que el artículo 73C también establece que los Estados deben promover la paz y la seguridad internacional. Esto está por verse.

Sin tomar en cuenta que el lema de Hamas es: “Amamos la muerte tanto como los israelíes aman las vida”. Está claro que sobre Hamas, no es necesario ahondar en este tema.

Hay que tomar en cuenta también que en caso de que la Asamblea General aprobase el ingreso de Palestina con las 2/3 partes de sus miembros como está previsto y los países deciden apegarse al mecanismo Unión para la Paz, ahora la Autoridad Palestina tendrá que dar un gran paso: Proclamar su independencia, pero ¿Dónde lo van a hacer? Proclamar el Estado Palestino en Nueva York es no menos que ridículo. En todo caso deberán hacerlo en la capital o al menos en el territorio de lo que reconocen como Palestina. En Jerusalén Este imposible que suceda porque ni siquiera las oficinas de la AP están ahí, así que es esperable que tendrán que hacerlo en Ramallah, pero también se ve dificultoso porque la hacerlo estarían simbólicamente renunciando a Jerusalén.

Ahora bien, no es ningún secreto que Israel no se quedará pasivo ante el reconocimiento. Sin olvidar que los Acuerdos de Oslo suscritos por Israel y la AP prohíben a las partes tomar medidas unilaterales en cuestiones fundamentales del conflicto. Lo que de hacerlo, estos tratados se queden sin efecto. Por lo que el gobierno israelí barajea distintas posibles respuestas cada una con diferentes tonos de firmeza entre las que están: renunciar completamente a todos los acuerdos, tratados y compromisos contraídos con los palestinos; y decretar la soberanía israelí en Judea y Samaria (Cisjordania) adjuntándoselas como parte de su territorio soberano.

Pero de parte de Estados Unidos ya se ha dicho que esta medida que más que aporta al proceso de paz lo complica más, traerá también consecuencias por parte de esta administración, y quizás la que más afecte a la población palestina. Esta medida con la que ha amenazado el Congreso aprobando una pre ley que consiste en dejar de enviarle la ayuda económica que todos los años le da a la AP, y que consta ni más ni menos que la mitad del presupuesto palestino. Lo que empeorará profundamente las finanzas palestinas que ya están en números rojos.

No es descabellado pensar que con lo que sueñan los políticos palestinos es que en septiembre millones de árabes de todos los países cercanos marchen hacia las fronteras de Israel e intenten ingresar por la fuerza, suscitando un fuerte enfrentamiento entre los manifestantes y el ejército israelí que traerá miles de heridos (tal como sucedió en la frontera Israelí-Siria intentando desviar la atención sobre las matanzas de los manifestantes de la ciudad de Home)  y la presencia en los medios de comunicación mundial que demonizarán a Israel como el Estado genocida de civiles indefensos que nada tenían que estar haciendo ahí más que intentar violar la soberanía del Estado de Israel. Esto mientras se alza la tercera intifada exigiéndole a Israel que reconozca a Palestina. Aunque es ridículo pensar que lo hará justamente por presiones violentas, lo que alimentaría aun más sus dudas y exigencias en materia de seguridad.

Tomando en cuenta también que la violencia solo beneficia a Hamas, quien está en una guerra civil con la Autoridad Palestina. Son ellos los únicos que saben cómo sacarle provecho a la violencia y administrarla a su favor.

No queda otra cosa que terminar este artículo exponiendo las monumentales contradicciones de Abbas citando una de sus recientes declaraciones: “Exigimos que reconozcan al Estado Palestino pero nosotros nunca reconoceremos a Israel como un Estado Judío”.

Editorial

Por Alan Glasermann

Director de: @Israelen360

israelen360@gmail.com

El día después de Palestina

El reconocimiento de la ONU de un Estado palestino, esfuerzo cuestionable internacional para eludir la responsabilidad.

En tres semanas, un Estado palestino soberano sera casi seguro bienvenido a las Naciones Unidas – si no por el Consejo de Seguridad de la ONU entonces como un “Estado no miembro” de la Asamblea General. Celebraciones en todo el mundo en honor a el nuevo Estado palestino, sin duda, se llevarán a cabo. Por desgracia, este festival será en honor a un desarrollo superficial, una ilusión de triunfo. En realidad, el reconocimiento de un Estado palestino en el actual clima político no va a resolver ninguno de los asuntos pendientes del conflicto palestino-israelí, sólo los agravan.

He aquí un recordatorio ominoso: la ONU dariá el reconocimiento de un Estado cuyo gobiernos mantienen una dudosa legitimidad entre su propia población, es criticado por la corrupción y la profunda lucha interna, carece de control sobre las células terroristas que atentan contra los esfuerzos de paz, esta muy mal manejado y es completamente dependiente de la industria israelí. El mundo va a votar para la existencia de un estado el cual debe en gran parte su sustento a las donaciones de la comunidad internacional y las transferencias fiscales israelíes.

El acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamas ha demostrado ser un fracaso y nunca estuvo cerca de ser implementado – y puede que nunca sea. Abbas rechazó recientemente el reconocimiento de Israel como Estado judío. Los recientes ataques terroristas y los ataques con cohetes procedentes de Gaza han demostrado que los grupos terroristas como Hamas poseen un poder político y militar de considerable sobre la Franja de Gaza. La cooperación entre los organismos de seguridad israelí con Fatah han minimizado los atentados provenientes de la Ribera Occidental, a pesar de que no pudo prevenir la masacre de Itamar u otros asesinatos recientes. ¿Son estas señales positivas que apuntan a una nación preparada para ser un Estado?

Cualquier persona que se esfuerza para predecir las consecuencias de la candidatura palestina es imprudente, sin embargo, comentaristas de los medios y los políticos están barajando a través de los escenarios previsibles. A gran escala disturbios, protestas pacíficas, enfrentamientos violentos, y la guerra regional – todo es posible. Los resultados de la Primavera Árabe (o falta de ella) ya nos demostró que el Medio Oriente es volátil, errático e impredecible. Sin embargo, una cosa está clara: el voto no hará nada para favorecer los intereses de los israelíes o palestinos, y sólo puede servir como un momento crítico de división en una época ya menos de estelar de relaciones israelí-palestinas.

Aunque la definición de “estatalidad” por las normas del derecho internacional puede ser problemático, los cuatro criterios principales son: (a) una población permanente, (b) límites definidos, (c) un gobierno eficaz y (d) capacidad de mantener relaciones con otros Estados. La Autoridad Palestina no cumple con al menos dos si no tres, de estos criterios.

Solución Ficticia

Los palestinos merecen libertad, justicia, seguridad y auto-determinación. Sin embargo, un Estado palestino debe ser establecido a través de un acuerdo de paz global y viable. Necesitamos negociaciones que ofrezcan soluciones reales a los problemas difíciles por la que la estadidad esta destinado a aliviar. Por el contrario, la actual apuesta en la ONU busca eludir la responsabilidad de resolver los problemas de gran magnitud internos y externos entre israelíes y palestinos, los problemas deben resolverse antes de otorgar la estadidad a una población que, a partir de ahora, parece muy mal preparados para ello.

Algunos observadores sostienen que el reconocimiento en la ONU obligue a Israel, a finalmente darse cuenta de su presencia en Cisjordania es inaceptable para la comunidad internacional. Sin embargo, las consecuencias reales de tal reconocimiento varían considerablemente dependiendo de a quién se pregunte. Muchos analistas parecen coincidir en que la apuesta actual probablemente no tendrá consecuencias prácticas. Es razonable suponer que el reconocimiento en la ONU provoque enfrentamientos entre los nacionalistas palestinos, los colonos y soldados israelíes.

Por supuesto, la amenaza de un mayor aislamiento internacional y el boicot contra Israel es también razonable, pero el auténtico progreso no vendrá – y nunca será – de la acción unilateral o juegos de poder en este conflicto, sino a través de acuerdos mutuos y negociaciones significativas.

Muchas naciones en todo el mundo quieren lavarse las manos del conflicto árabe-israelí y librarse de un problema que ha sido una fuente de inmensa tensión política y la violencia durante más de cuatro décadas. Sin embargo, la actual apuesta en la ONU no vendrá a lavar la sangre de miles de vidas judías y palestinas que se han perdido en este conflicto, y la solución de la declaratoria un estado ficticio, ciertamente no impide que la sangre vuelva a ser derramada. De hecho, puede alentarlo.

La próxima votación sobre un estado palestino en septiembre es un intento de una solución rápida, otro ejemplo por parte de la comunidad internacional para evadir la responsabilidad e imponer por la fuerza un progreso en un conflicto intratable. Este enfoque será un grave error. Afortunadamente para los países, las consecuencias de ese reconocimiento, probablemente no dará lugar a la violencia, atentados, tiroteos o la pérdida de vidas inocentes en sus respectivos países, como aquí le en nuestra región.

Abbas, Erekat y otros han afirmado que la actual apuesta de la ONU no tiene la intención de aislar a Israel. Sin embargo, a menos que la apuesta en la ONU sea retraída – varios altos dirigentes de la Autoridad Palestina lo han recomendado – los dos países estarán aislados: Israel de la comunidad internacional y Palestina de la realización de sus verdaderas aspiraciones a la soberanía y auto-determinación.

El derecho al retorno, Jerusalén, las fronteras reconocidas, la libertad de movimiento, los asentamientos, la seguridad y cuestiones de comercio sólo se resolverá mediante negociaciones, no el reconocimiento simbólico o declaraciones vacías. Siempre y cuando ambas partes son culpables de negarse a volver a la mesa de negociaciones, será en detrimento de todos los que desean ver una salida pacífica a este conflicto.

Por: Avi Yesawich

Traducido al Español por : @HasbaraEsp

Radiografía de Fatah

Bajo la batuta de su líder histórico, Yasser Arafat, Fatah pasó a ser la facción dominante de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Pero mucho ha cambiado desde sus orígenes en los años 50.

Hoy, la organización está dirigida por otro de sus fundadores y actual presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas. Este partido, nacionalista y secular, ha sido acusado de corrupción, ineficiencia y nepotismo, lo cual ha contribuido a debilitar de su autoridad. Además, su poder e influencia han sido erosionados por divisiones internas y grupos políticos rivales.

Los orígenes

El grupo fue creado en la clandestinidad a fines de los años 50.

Su nombre deriva de las iniciales, al revés, de su nombre en árabe: Harakat Tahrir Filistin, o Movimiento para la Liberación de Palestina. Su intención en esos momentos era movilizar a la diáspora palestina a unírseles para lanzar ataques contra el recién creado estado de Israel. En 1965 Fatah hace su aparición formal, bajo el liderazgo de Arafat y se convierte en la facción más fuerte y mejor organizada dentro de la OLP.

Lucha armada

En 1969, Arafat asume la presidencia del comité ejecutivo de la OLP. Esto sucede un año después que Fatah llevara a cabo 2.432 atentados contra Israel.

En 1970, la OLP es expulsada de Jordania y Arafat se traslada al sur del Líbano. En 1982 Israel invade el Líbano y se prohíbe la presencia de la dirigencia de Fatah. Arafat se va a Túnez.

Pero la lucha continúa y en 1987 gente leal a Arafat, los llamados Halcones de Fatah, se convierten en elementos clave en la organización de la primera Intifada palestina (levantamiento contra la ocupación israelí). A principios de los años 90, el proceso de paz de Oslo consigue reunir a la vieja dirigencia de Fatah para hacerse cargo de la recientemente creada Autoridad Palestina.

Fuerzas paramilitares

Fatah ve ahora su poder cuestionado por Hamas.

Miembros enmascarados de Fatah.

Una de las consecuencias de Oslo fue la disolución de los Halcones de Fatah, como grupo militante armado.

Pero en 1995, los dirigentes de Fatah crean su propia milicia: los Tanzim. Tanzim sirvió como contrapeso a grupos islamistas militantes que habían surgido en los mismos territorios palestinos, como Hamas y Jihad Islámica.

Pero algunos también sostienen que, de manera no oficial, Tanzim se convirtió en una especie de brazo militar de Arafat y la Autoridad Palestina, haciendo frente a la ocupación israelí. Tanzim terminó por convertirse en la fuerza política y militar detrás de la Intifada de al-Aqsa, que empezó en 2000.

La Intifada al-Aqsa

Esta milicia ha sido vinculada a Fatah.

Militantes de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa.

La segunda Intifada vio la emergencia de nuevos protagonistas en la militancia armada palestina. Muchos de los nuevos grupos originalmente estaban vinculados a Fatah y Tanzim, como las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa.

Oficialmente, Fatah no reconoce ni apoya a las brigadas. Pero se cree que algunos de sus miembros pertenecían al buró político. Uno de los identificados como líder de las brigadas había sido el jefe de Fatah en Cisjordania, Marwan Barghouti.

Barghouti es un miembro de la llamada “nueva guardia” de Fatah, quien había vivido toda su vida en los territorios ocupados mientras los dirigentes de la OLP vivían en el exilio.

Durante la intifada, las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa llevaron a cabo numerosos operativos contra soldados israelíes y contra colonos judíos en Cisjordania y en la Franja de Gaza.

Todo esto, además de atentados suicidas contra civiles dentro de Israel.

La reacción israelí

La respuesta militar de Israel fue dura y terminó por debilitar a Arafat y la autoridad de Fatah. Esto también dejó a la Autoridad Palestina con poca capacidad de acción y un poder disminuido. Gran parte de la infraestructura de la ANP quedó totalmente destruida.

El ejército israelí sitió los cuarteles de Arafat en Ramala y además capturó a Barghouti, quien fue sentenciado a cinco cadenas perpetuas, por su responsabilidad en la muerte de ciudadanos israelíes. De manera paralela, Israel y Estados Unidos se negaron a negociar directamente con Arafat. Después de mucha presión internacional y tras promesas de reforma que no siempre se materializaron, Arafat fue forzado a designar un primer ministro en marzo de 2003.

El sucesor

Tras varios intentos fallidos de darle viabilidad al cargo de primer ministro, la naturaleza se encargó de determinar el curso de los eventos. En octubre de 2004 Arafat enfermó y fue llevado a Francia, donde murió el 11 de noviembre. Mahmoud Abbas, el otro fundador de Fatah, y que antes había renunciado por sus diferencias con el líder histórico, fue confirmado como sucesor de Arafat y se convirtió en el presidente de la OLP. Como candidato de Fatah, tuvo una victoria arrolladora en las elecciones para la presidencia de la ANP en 2005.

Las crecientes divisiones

Si bien su victoria electoral fue rotunda, Abbas recibió un partido herido y dividido. La desaparición de Arafat, que siempre fue una fuerza unificadora, dio espacio a la lucha entre la llamada “vieja guardia”, aquellos luchadores que pasaron gran parte de su vida en el exilio, y la “nueva guardia”, liderados por Marwan Barghouti, encarcelado en Israel.

En 2005, esta nueva guardia registró su propia lista de candidatos para las elecciones legislativas de enero de 2006. Sin embargo, después los dos grupos se reunificaron, ante el temor de que un Fatah dividido no pudiera hacerle frente al avance del movimiento islámico Hamas.

A pesar de esto, muchos palestinos acusaban a Fatah de incompetencia y corrupción, y Hamas obtuvo una victoria arrasadora en las elecciones legislativas. Al perder una cantidad significativa de sitios en el parlamento, a Abbas le resultó muy difícil reanudar el estancado proceso de paz con Israel. Sin embargo, Hamas fue boicoteado por los donantes internacionales, debido a su decisión de no renunciar a la violencia y de no reconocer a Israel.

El primer ministro, Ismail Haniya, una importante figura de Hamas, se vio obligado a establecer un gobierno de unidad nacional, junto a Fatah, en marzo de 2007. No obstante, ese pacto colapsó violentamente poco después y el resultado fue una división del territorio entre los dos poderes: Hamas se quedó con la Franja de Gaza y Fatah con Cisjordania. Fue entonces cuando Fatah volvió a ser la voz de los palestinos para parte de la comunidad internacional, particularmente Estados Unidos, Israel y Europa, que se negaba a hablar con los líderes de Hamas, por considerarla una organización terrorista.

Fuente: BBC Mundo 2007

Obama recibe a Netanyahu y Abbas en la Casa Blanca

Washington –El presidente Obama dio la bienvenida en la Casa Blanca al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y a Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, el 1 de septiembre, con los cuales hizo consultas breves antes de dejar a ambos líderes comenzar sus conversaciones de paz directas.

Antes, Obama les dijo a los reporteros en una reunión informativa, que el gobierno israelí y la Autoridad Palestina han dado pasos importantes para crear confianza y que desde mayo han entablado varias series de conversaciones de aproximación, ante circunstancias difíciles. También agregó que ambos líderes llegaron a Washington en un esfuerzo sincero para alcanzar la meta, de una solución de dos-estados, que termine con el conflicto y garantice los derechos y la seguridad tanto de israelíes como de palestinos. Ya son casi dos años desde que se realizaron las primeras conversaciones directas, dijo Obama.

Obama fue anfitrión de Netanyahu y Abbas junto con el presidente egipcio Hosni Mubarak y el rey Abdulah, de Jordania, en una cena en la Casa Blanca antes del comienzo de las conversaciones directas para la paz el 2 de septiembre. En las charlas también participará la secretaria Hillary Rodham Clinton, junto a otros voceros que han trabajado para impulsar las conversaciones para reforzar las negociaciones directas.

El presidente también sostuvo reuniones bilaterales por separado con los cuatro líderes mundiales en la Oficina Oval.

En una reunión informativa, el agosto 20, Clinton dijo a los reporteros que con el reinicio de las conversaciones directas, para resolver asuntos importantes pendientes, el proceso de paz podría completarse en un año. Dijo además que las conversaciones abordarán cuestiones que figuran en el meollo de las negociaciones desde 1979.

Los puntos centrales, a ser tratados en el proceso de paz israelí-palestino incluyen la determinación de fronteras definitivas para un estado palestino, el futuro de Jerusalén, asentamientos israelíes en las áreas ocupadas, el derecho del retorno para los refugiados palestinos, derechos de agua y las futuras relaciones entre los dos estados, que incluyan garantías para la seguridad israelí.

“Al presidente y a mí nos alienta el liderazgo del primer ministro Netanyahu y del presidente Abbas y compartimos plenamente su compromiso con lograr la meta de dos estados — Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y seguridad,” dijo Clinton.

Obama aseveró que el propósito de estas conversaciones es claro. Las negociaciones son para resolver completamente los asuntos relacionados con el estatus, agregó.

Por Merle David Kellerhals Jr.

http://www.america.gov

¿Otro proceso de paz?

La invitación del presidente estadounidense Barack Obama a relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos cobrará formato ceremonial el próximo 1 de septiembre cuando Washington será anfitriona del premier israelí Binyamín Netanyahu y del presidente palestino Mahmoud Abbas, junto a los líderes de Jordania y Egipto. El diálogo bilateral es, llamativamente, un éxito en sí mismo, dado que la parte palestina se mostró renuente al mismo durante los últimos meses prefiriendo en su lugar unas tratativas indirectas con mediación de terceros. La Autoridad Palestina radicalizó su postura luego de que la Administración Obama hiciera de los asentamientos un tema estructural de la disputa, y tomó considerable presión estadounidense persuadir a Abbas que debía desistir de elevar precondiciones al diálogo y de que éste debía ser triangulado.

Pero este es el comienzo, no el fin. Existe una moratoria auto-impuesta por el gobierno israelí para la construcción de asentamientos que vencerá a fines de septiembre. Presionado por las facciones opositoras radicales y por elementos internos a su agrupación Fatah, Abbas ha dicho que si la moratoria no es extendida, los palestinos abandonarán las negociaciones. El gobierno israelí, por su parte, está basado en una coalición que incluye componentes contrarios a la paralización en la construcción de asentamientos, y de mantenerla correría el riesgo de una convulsión interna. Existe a su vez un crecimiento demográfico natural que impone sus propias tensiones sobre la realidad: mientras que la tasa de crecimiento poblacional total en Israel es del 1.8%, en Judea y Samaria la población judía crece al 5%. La necesidad de nuevas viviendas aumenta con ella.

Los maliciosamente llamados colonos han sido tan ampliamente demonizados ante la opinión pública internacional que difícilmente vaya a haber comprensión a propósito de este dilema. Si el gobierno de Netanyahu fuese a cumplir con el plazo anunciado para la moratoria, la construcción de asentamientos fuese renovada, y los palestinos repudiasen las negociaciones ¿qué dudas caben de que el mundo entero acusará a Israel de socavar las oportunidades para la paz? A esto debe agregarse el reclamo histórico del pueblo judío sobre esa área y la no menos importante cuestión de la seguridad. Cuando Yasser Arafat rechazó las ofertas territoriales sorprendentemente generosas de Ehud Barak en el año 2000, el repliegue unilateral de Israel del Líbano acababa de ocurrir, el de la Franja de Gaza aún no había acontecido, y ninguno todavía había dado lugar a sendas confrontaciones con milicias chiítas y sunitas, fuertemente armadas, de las cuáles hoy no solamente una de ellas sino que ambas están al servicio de Irán. ¿Puede Israel obviar las lecciones trágicamente evidentes de sus concesiones? ¿Cómo impactará ello en una Autoridad Palestina que reclama una retirada israelí a las fronteras de 1949?

La AP que controla Cisjordania al mando de Abbas no es Hamas, el optimista dirá. Ha reconocido formalmente a Israel y está dispuesta a negociar con ella, observará. Es de extracción nacionalista-secular y en consecuencia librada del dogma del pan-islamismo religioso que le impediría ser concesiva, agregará. ¿Pero que hemos de hacer ante el hecho de que la incitación anti-judía continúa sin pausa en la prensa que ella controla? ¿O ante la realidad de plazas que han sido recientemente bautizadas en honor a terroristas que han masacrado a israelíes en el pasado? Dalal Mughrabi, quién en 1978 ocasionó la muerte a 37 israelíes y un estadounidense, ya tiene su propia plaza en Ramallah, asiento de gobierno de la AP. Omar Muhammed Ziyada, quién se inmoló en un atentado suicida en Herzlia en 2002, provocando la muerte a un adolescente e hiriendo a otros 16, posee una plaza en su honor en la localidad de Madama, por decisión de la AP.

¿Y que con el pequeño tema de la identidad de Israel, la insignificante insistencia del primer ministro de que su país sea reconocido como un estado judío, lo cuál motivó las siguientes reacciones proporcionadas?: “Un estado judío, ¿Qué se supone que ello significa?” (Abbas), “[Netanyahu] tendrá que esperar mil años antes de encontrar un palestino dispuesto a acompañarlo” (Erakat), “La exigencia de Netanyhau que los palestinos reconozcan a Israel como el estado judío está arruinando la oportunidad para la paz” (Mubarark).

Pero aún si estos escollos fuesen superados, y aún si los demás temas de la contienda fuesen justamente solucionados (refugiados, Jerusalém, fronteras finales), todavía restaría lidiar con un inconveniente: el completo rechazo de Hamas al reconocimiento -menos aún la negociación con- el estado de Israel. Dado que esta agrupación fundamentalista controla la Franja de Gaza, cabe preguntarse si Israel podrá simultáneamente tener paz con una parte del futuro estado palestino, y guerra con la otra. Este es un conflicto terco y ya ha demostrado en el pasado ser inmune a los deseos y esperanzas de la comunidad internacional. Los esfuerzos por la paz deben ser apoyados, pero con el cuidado de que no vayan a resultar en catástrofes… como ser nuevas intifadas.

Por Julián Schvindlerman

Comunidades 1/9/10