La Revolución y Nosotros

LA REVOLUCIÓN Y NOSOTROS

Ron Ben Yishai, ynet.com 24.02.11

Las olas de levantamientos, que se extienden por Medio Oriente, no terminan y, por el momento, no es posible evaluar derivaciones sobre Israel y la región. Se puede determinar, ahora, que el Islam extremo será el principal ganador del caos generado. Los movimientos islámicos constituyen el principal factor organizado, en la mayor parte de los países cuyos regímenes se mueven, aprovechando la crisis para acumular fuerza e influencia política. Así ocurre en Egipto, Líbano, Túnez y Argelia y, quizás, también en Jordania.

En Egipto, Túnez y Argelia, conviven corrientes políticas laicas muy fuertes, apoyadas por el ejército y otras fuerzas de seguridad y son capaces, en el corto plazo, de evitar el control total de los islámicos en el país. Pero, si los movimientos islámicos, Los Hermanos Musulmanes en Egipto por ejemplo, continúan actuando con cuidado – a fin de ampliar su base de apoyo- y no exigen, arbitrariamente, el establecimiento de una nación de ley musulmana, conseguirán su objetivo. Esas evidencias amenazan con romper, aunque no de inmediato, nuestros acuerdos de paz con Egipto y Jordania, y lo que es no menos preocupante quebrar la disposición de esos países a continuar la cooperación en seguridad y las relaciones comerciales con nosotros. Fuentes islámicas de Egipto, y no sólo ellas, exigen “revisar” los ítems en el acuerdo de paz evitando el ingreso de significativas fuerzas del ejército egipcio a Sinaí y el convenio de suministro de gas a Israel.

Otro elemento islámico, que aprovechó a su favor el incidente, son los grupos terroristas de la Jihad Mundial. El debilitamiento del control en la seguridad de Egipto en Sinaí, a partir de los levantamientos, el derrumbe del gobierno central en Yemen y la prevista retirada de Estados Unidos de Irak, posibilitan a esos grupos, que actúan con el apoyo de Al Qaeda, reforzar sus sostenes; enrolar activistas, re-armarse y actuar con libertad contra una variedad de destinos en toda la región. Todo ello a la hora que surge un quiebre, importante, en la capacidad de Occidente por luchar contra ellos en cooperación con regímenes locales. Si cae el régimen en Jordania, es previsible un acontecimiento parecido allí. Teherán inspecciona el terreno Un tercer factor islámico, que intentará pescar en las aguas revueltas, es el régimen de los Ayatolá en Irán. Ese país pone en funcionamiento, desde ahora y con fuerza, a los chiítas aliados en Irak. Más que suponer que aumentará su ayuda a los rebeldes chiítas al norte de Yemen, estrechará sus vínculos con Hezbollah en Líbano e intentará unirlos a los chiítas en Bahrein y, quizás, en otros países árabes a orillas de las costas del Golfo Pérsico en los que vive una gran minoría chiíta, como por ejemplo, Arabia Saudita. Esa actividad iraní tiene tres destinos: amenazar a los regímenes pro-occidentales para que interrumpan la cooperación de seguridad y política con Estados Unidos, amenazar las fuentes de petróleo de Occidente si intenta actuar contra el programa nuclear de Irán y aumentar el predominio de los chiítas en toda la región, lo que promoverá la aspiración de Irán a la hegemonía religiosa y política en Medio Oriente.

El envío de dos barcos de la flota iraní, por primera vez desde 1979, por el Canal de Suez, es un ejemplo de la línea de acción iraní destinada a promover esos objetivos. El aprovechamiento de Irán de la caída del régimen de Mubarak en Egipto para conseguir el permiso de tránsito por el Canal, no modifica el equilibrio de fuerzas en la cuenca del Mar Mediterráneo a favor de Teherán o sus aliados de la región. Tampoco genera una amenaza directa hacia Israel pero representa un avance que le abre a Irán nuevas opciones de acción. Así, los Ayatolá pueden manejar, con rapidez y en secreto, desconociendo las sanciones de Naciones Unidas, sensibles componentes para equipamiento militar y a expertos de Irán y Siria, Líbano y Gaza. Los barcos militares pueden servir como base de escucha, espionaje y advertencia al servicio de Irán y sus aliados si navegan frente a las costas de Israel. También pueden participar en flotas que intenten romper el bloqueo a Gaza. Todo podrá ser frustrado si, esos barcos, pasan por una inspección antes del paso por el Canal o después de ingresar al Mar Mediterráneo. La sexta flota americana se propone concretar inspecciones e, incluso, frenar la flota militar a manos de otra expedición y ello puede conducir a una conflagración o medidas de respuesta iraníes contra la 5° Flota de Estados Unidos amarrada en el Golfo. Los bienes israelíes y el petróleo iraní El despegue de los precios del petróleo – del que somos testigos en estos días como consecuencia de la inestabilidad en el Medio Oriente- juega a favor de Irán; mejora su capacidad de enfrentar económicamente las sanciones que le impuso el Consejo de Seguridad y financiar beneficios para su población a fin de calmar la protesta popular.

El despegue de los precios del petróleo y las complicaciones en su suministro desde Libia amenazan, también, la recuperación del mercado mundial de la última crisis económica y permiten, a Irán, utilizar el arma del petróleo a fin de amenazar a Occidente si es atacada. Cabe suponer que, las probabilidades de utilizar la opción militar contra Irán, ya sea por el lado de Israel o Estados Unidos, disminuyó muchos en los últimos días. Todas esas son malas noticias desde el punto de vista Jerusalén o Washington. El despacho del primer Ministro, intenta sostener que los incidentes en la región destacan la presencia de Israel como “Isla de estabilidad y democracia en la región” y, por ello, es un bien estratégico y valioso para Occidente. Pero cabe la duda si, en ese supuesto, hay para mejorar, en algo, nuestra situación política y de seguridad. El uso de ese mantra puede, quizás, encontrar oído atento en la opinión pública de Estados Unidos y en ciertos sectores de la opinión pública en Europa, pero su sentido práctico es bastante frágil. Si el gobierno de Obama y Occidente deciden actuar, militarmente, contra el Programa Nuclear de Irán, deberán buscar, para sí, nuevas bases de acción contra el terror jihadí en Medio Oriente y cabe la duda si lo harán desde el territorio de Israel. Un hecho de esas características levantará, en Estados Unidos, la calle musulmana y aumentará el apoyo interno en los países árabes por parte de los factores islamistas y el sustento de la calle iraní en los Ayatolá.

Todo lo conseguido por Washington y sus aliados europeos – cuando apoyaron las exigencias de levantamientos y el uso de la no- violencia contra ellos- puede bajar al precipicio como consecuencia de la estrecha cooperación con Israel. La reacción en la calle árabe al veto impuesto, por el gobierno de Obama en el Consejo de Seguridad, a la propuesta de resolución de condena a los asentamientos, es testimonio de ello. Cabe la duda si Occidente ve en la situación actual, de las relaciones con nosotros, un bien estratégico y político. Lo contrario es lo correcto. El conflicto palestino-israelí genera, en éste momento, un potencial explosivo, capaz de encender, aún más, la calle árabe y poner en peligro a los regímenes pro-árabes que aún se mantienen. No hay fuerza de hablar, ni fuerza de renunciar La conflagración en Gaza, por ejemplo, que obligue a la amplia acción militar al estilo de Plomo Fundido, puede arrojar a las calles de Amán y Ramallah a masas en ira que amenazarán a los regímenes si no actúan de modo práctico y determinante contra Israel. Los palestinos en Cisjordania y quizás también los árabes de Israel pueden intentar obtener concesiones por medio de los masivos “días de ira”, que gozarán del respaldo de los medios árabes e internacionales y de la opinión pública europea. Ese tipo de “días de ira”, aprendimos de la experiencia, pueden desembocar en una Tercera Intifada aún si los organizadores no se lo propusieran realmente. Entonces, ¿Qué se hace? Algunos proponen neutralizar el potencial explosivo del conflicto israelí-palestino, por medio de la negociación sobre el acuerdo de paz.

Es bastante claro que, en el próximo tiempo, son vanas las probabilidades de alcanzarlo así o, por lo menos, un acuerdo intermedio político, con los palestinos o Siria. Israel no puede permitirse a sí misma renunciar a los beneficios defensivos que le proporcionan el Valle del Jordán o las Alturas del Golán. Pero si Netanyahu ( o su gobierno) revelan disposición de responder a las exigencias palestinas y sirias y si Israel acepta el congelamiento adicional de asentamientos en Cisjordania, cabe dudar si Abu Mazen y Bashar Asad, serán capaces – en el clima del momento en la calle árabe- de llegar a un acuerdo que los comprometa a concesiones dolorosas en temas sensibles. El temor a la respuesta de Hamas, Los Hermanos Musulmanes en Siria y la calle, los alertará. Eso será cierto si Estados Unidos es quien presente, a las partes, un gesto propio para el acuerdo o intentará forzarlo por medio de palos y zanahorias. Mubarak no estará allí para apoyar o mediar ni tampoco el Rey Abdullah se apurará a ayudar. La posición de Estados Unidos, debilitado en la región y el temor por la respuesta de los islámicos, neutralizará a los gobernantes árabes que, en el pasado, apoyaron la iniciativa de paz árabe. Desarrollar el gas, pensar en los misiles La situación actual no le deja Israel alternativa sino tomar por propia iniciativa, medidas que minimicen el peligro de conflagración. Otras reconocidas facilidades del movimiento palestino en Cisjordania, serán medidas significativas de mejora en la situación económica de los palestinos en Judea y Samaria y Gaza. Y lo más importante; evitar los pasos considerados -ante los palestinos y árabes- como provocación. Mayor cautela en todo lo vinculado a Jerusalén y la Casa del Templo es ahora la orden del día.

Se debe intentar reanudar la negociación con Abu Mazen y su gente aunque, las probabilidades de llegar a resultados, no sean muchas. Incluso un diálogo indirecto puede desarmar tensiones hasta que la situación calme en algunos meses. Al mismo tiempo, Israel debe evaluar en el largo plazo dos áreas:

1. La económica: significativa rapidez en el desarrollo de fuentes de gas que fueron descubiertas frente a las costas de Israel que nos permitirá reemplazar el gas egipcio e impedir el efecto negativo sobre la economía de Israel, como consecuencia del aumento en el precio del petróleo.

2. En lo relativo a la seguridad: en el plazo inmediato, la amenaza de misiles y cohetes fue, y será, la principal amenaza sobre Israel y hasta puede empeorar si Egipto y Jordania se retiran del acuerdo de paz con nosotros o lo ingresan al congelamiento profundo y si Irán se equipa de armas nucleares.

Por ello, la principal conclusión de la situación generada es que es preferible apurar el desarrollo de los diferentes sistemas de lanzamiento de misiles y cohetes y su equipamiento. El segundo tema, en el que se requerirá una reforma integral y un cambio en el orden de prioridades, es la cobertura de inteligencia. Las FDI requerirán evaluar nuevamente sus posibilidades de ataque terrestre, aéreo y naval y prepararse para nuevos entrenamientos que quizás se desarrollen en el futuro, en algunos años.

Todo ello necesita de una reconocida inversión económica hasta el año 2015. La falta de certeza por un lado y la falta de recursos por el otro exhiben, ante los planificadores de las FDI y del sistema de seguridad, un desafío que el Estado de Israel no conoció jamás en el área de la seguridad desde la Guerra de Iom Hakipurim.

Naciones Unidas respalda la versión israelí del enfrentamiento fronterizo

Naciones Unidas respalda la versión israelí del enfrentamiento fronterizo

Jerusalén – La Fuerza de mantenimiento de paz de Naciones Unidas en el sur del Líbano, UNIFIL, dijo el miércoles que concluyeron que, fuerzas israelíes, se hallaban cortando árboles dentro de su propio territorio antes de un intercambio de fuego letal con tropas del Ejército libanés el martes, reivindicando la versión de Israel de cómo comenzó el enfrentamiento.

Un vocero del Ejército libanés había dicho el martes que, las escaramuzas, comenzaron después que, soldados israelíes, cruzaran hacia el territorio libanés para cortar un árbol. Israel dijo que, sus fuerzas, estaban limpiando la maleza, como parte del trabajo de mantenimiento de rutina, a cierta distancia entre la llamada Línea Azul, la frontera reconocida internacionalmente, y su valla de seguridad, y que había coordinado sus acciones, con antelación, con UNIFIL.

Líbano dijo que al menos cuatro libaneses fueron muertos mientras que, Israel, reportó que un comandante de batallón fue muerto y un comandante de una unidad fue gravemente herido. Se trató del enfrentamiento más feroz en el área desde la guerra, de un mes de duración, de Israel contra la milicia libanesa de Hezbollah, durante el verano del 2006.

En una declaración del miércoles, UNIFIL dijo que sus investigadores se encontraban aún en el lugar y que las averiguaciones continuaban. “UNIFIL estableció, no obstante, que los árboles –  que estaban siendo cortados por el Ejército israelí-  se encuentran al sur de la Línea Azul, sobre el lado israelí”, dijo.

UNIFIL agregó que, en el área en cuestión, el gobierno libanés tenía “algunas reservas respecto a la Línea Azul”, que fuera demarcada por Naciones Unidas cuando Israel retiró sus fuerzas del Líbano ( 2000), “como lo hiciera el gobierno israelí en otros lugares”.

Pero ambas partes se comprometieron a respetar la línea identificada, agregó UNIFIL, diciendo que, Naciones Unidas, consideraba que “la Línea Azul debe ser respetada en su totalidad por todas las partes”. Mark Regev,  vocero del gobierno israelí, dijo que el anuncio “corrobora, con claridad, la versión israelí – que nuestra actividad de rutina se llevó a cabo enteramente al sur de la frontera, y que el Ejército libanés abrió fuego sin provocación ni justificación alguna”.

horas después del incidente del martes, cada parte culpó a la otra, intercambiando acusaciones de violar la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que respalda el cese de fuego, de cuatro años de duración.

Un alto funcionario americano en Washington dijo que, basado en lo que se había informado hasta el momento, el Ejército libanés parecía haber sido responsable de comenzar el fuego.

“Abrimos fuego al aire, y respondieron atacando con proyectiles de artillería”, dijo el vocero del Ejército libanés, hablando en condiciones de anonimato.

El Ejército israelí dijo que sus soldados fueron atacados al oeste de la aldea israelí de Misgav Am.

Israel dijo que creía que el ataque libanés fue  planificado. Antes de que comenzara el fuego, los soldados libaneses gritaron a las tropas israelíes que retrocedieran, dijeron funcionarios del ejército israelí, y los israelíes gritaron que estaban en territorio israelí.

La Teniente Coronel Avital Leibovich, vocera militar, dijo que francotiradores del ejército libanés abrieron el fuego y que “usaron como blanco a nuestros comandantes”, que estaban observando el trabajo de mantenimiento.

El ejército israelí dijo que sus fuerzas devolvieron el fuego con armas livianas y usaron fuego de artillería. Varios minutos después, dijo el ejército en una declaración, un helicóptero de la Fuerza Aérea israelí atacó el Centro de Comando del Batallón de las Fuerzas del Ejército libanés en Al Taybeh, ocasionando daños a varios vehículos de combate blindados.

Luego de la primera respuesta israelí – dijo la Coronel Leibovich –  se les pidió a los israelíes que detuvieran su ataque de modo que los libaneses pudieran evacuar a sus heridos. Comentó que Israel accedió, pero que 30 minutos más tarde, una granada propulsada por cohete fue lanzada contra un tanque israelí.

El Ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, dijo en una declaración: “Israel desea la paz, y lo demostró cuando retiró sus fuerzas en el 2000 hacia la frontera internacional. Pero Israel no tolerará de ningún modo ataques contra sus soldados o sus civiles en su territorio soberano”.

Israel declaró que su Ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, había ordenado a la delegación diplomática israelí ante Naciones Unidas que presente una protesta al Secretario General y el Consejo de Seguridad, llamando al enfrentamiento “una de las muchas violaciones” de la resolución de Naciones Unidas en la frontera, N° 1701.

“Israel responsabiliza al gobierno libanés por el grave incidente, y advierte acerca de las consecuencias en caso que esto continúe”, decía la declaración del gobierno israelí.

El Primer Ministro del Líbano Saad Hariri “denunció las violaciones israelíes a la soberanía libanesa” en una declaración, e instó a “UNIFIL, las Naciones Unidas, y la Comunidad Internacional a que asuman sus responsabilidades y ejerzan presión sobre Israel para poner fin a su agresión y sus violaciones”.

UNIFIL pidió a ambas partes que muestren la “máxima restricción”. Después que el Consejo de Seguridad se enterara acerca de los enfrentamientos, los miembros del Consejo emitieron una declaración conjunta expresando su “profunda preocupación” por la violencia.

Vitaly Churkin, el embajador ruso y presidente del Consejo durante este mes, dijo que el Consejo quería que “todas las partes actuaran con la máxima restricción”, para evitar una mayor escalada y respetar el acuerdo de cese de fuego mantenido desde la guerra del 2006.

Para Israel, la confrontación rompió una calma relativa en un tercer frente en una semana, después de un ataque con misiles desde Gaza y otro bombardeo al sur. La frontera norte con Líbano, aunque tensa, ha sido generalmente calma.

Los funcionarios militares israelíes han advertido acerca de la fragilidad de la calma y han señalado un aumento coordinado del armamento por parte de Hezbollah al sur del Líbano y de Hamas en Gaza.

La última ola de violencia también coincidió con los movimientos tentativos hacia conversaciones de paz directas entre Israel y el liderazgo palestino con el apoyo de Occidente, con base en la Margen Occidental. Israel y la administración de Obama han buscado el apoyo de estados árabes moderados, pero las fuerzas militantes islámicas en la región se oponen ante cualquier reanudación de conversaciones directas.

Isabel Kershner reportó desde Jerusalén, y Nada Bakri desde Beirut, Líbano.

Neil MacFarquhar contribuyó reportando desde Naciones Unidas.

The New York Times

Por Isabel Kershner y Nada Bakri

4 de agosto, 2010

http://www.nytimes.com/2010/08/05/world/middleeast/05mideast.html

Incidente en la Frontera Israel-Líbano

El 03/08/2010 Una unidad del ejército israelí realizaba una operación de rutina de mantenimiento en el territorio de Israel (previamente advertido a las fuerzas militares del Líbano), fue atacada en un acto de provocación de las fuerzas armadas libanesas. Este mapa refleja la ubicación exacta del incidente, al norte de la ciudad israelí de Misgav-Am en la región de Galilea, a lo largo de la frontera Israel-Líbano.


http://bit.ly/95a7oP

Palestinos en el mundo árabe: ¿Por qué el silencio?

¿Cuándo fue la última vez que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunió para condenar a un gobierno árabe por su maltrato hacia los palestinos? ¿Cómo es que, grupos e individuos que se auto denominan “pro-palestinos” llegan a los campus universitarios, en EEUU y Canadá, y permanecen en silencio cuando Jordania revoca la ciudadanía a miles de palestinos?

La apremiante situación de los palestinos que viven en países árabes en general, y en Líbano en particular, es siempre ignorada por la opinión dominante de la prensa en Occidente. ¿Cómo es que ignoran el hecho que Egipto, Siria, Líbano, Jordania y muchos países árabes más continúan imponiendo severas restricciones a los viajes de palestinos? ¿Y dónde se ubican esos grupos e individuos respecto al actual debate libanés sobre si otorgar, a los palestinos, los derechos básicos negados durante largo tiempo, incluyendo empleo, seguridad social y asistencia médica? ¿O acaso no escucharon sobre este debate? Es probable que no ya que el caso no atrajo la atención de la mayoría de los comentaristas y corresponsales de Medio Oriente. Una historia de noticias de palestinos, que no incluyan un ángulo anti-Israel, raramente se ubica en las planas de los periódicos occidentales.

La demolición de un edificio ilegal- de propiedad árabe- en Jerusalén es, para la mayoría de los corresponsales, más importante que cientos de miles de palestinos en Líbano continúen sufriendo por una serie de restricciones humillantes.

No solo a los palestinos que viven en Líbano les fue negado el derecho a la propiedad sino que, además, no califican para el cuidado de la salud y le es prohibido, por ley, trabajar en una cantidad de empleos.

¿Puede alguien imaginar lo que hubiera sido la reacción en la comunidad internacional si, mañana, Israel aprobara una ley que prohíbe a sus ciudadanos árabes trabajar como taxistas, periodistas, médicos, cocineros, mozos, ingenieros y abogados? ¿O si el Ministerio de Educación de Israel implementara una directiva que vedase a los niños árabes enrolarse en universidades y escuelas?

Pero ¿quién dijo que las autoridades libanesas no hicieron nada para “mejorar” la situación? De hecho, los palestinos – que viven en ese país – deberían estar agradecidos al gobierno libanés. Hasta 2005, la ley prohibió a los palestinos trabajar en 72 profesiones. Ahora, la lista de empleos se ha reducido a 50. Aun, a los palestinos no les está autorizado trabajar como médicos, periodistas, farmacéuticos o abogados en Líbano.

Para un palestino, irónicamente, es mucho más fácil adquirir la ciudadanía americana y canadiense que un pasaporte de un país árabe. En el pasado, los palestinos – que vivían en la Margen Occidental y en la Franja de Gaza- eran incluso autorizados a recibir la ciudadanía israelí si se casaban con un ciudadano israelí, o se reencontraban con sus familias dentro del país.

Ahora, los políticos libaneses están debatiendo la nueva legislación que pudiera otorgar “derechos civiles” a los palestinos, por primera vez en 62 años. El nuevo proyecto de ley incluye el derecho a la propiedad privada, a pagas por seguridad social y asistencia de salud. Se dice que muchos libaneses se oponen a la legislación por miedo a que pudiera allanar el camino a la integración de los palestinos dentro de su sociedad y pudieran constituir una carga para la economía.

El acalorado debate provocó que el parlamento pospusiera un voto del proyecto hasta el próximo mes. Nadim Khoury, director del Human Rights Watch en Beirut dijo: “Líbano colocó al margen a los refugiados palestinos durante demasiado tiempo y, el parlamento, debería aprovechar esta oportunidad para dar vuelta la página y poner fin a la discriminación contra los palestinos”.

Rami Khouri, destacado periodista libanés, escribió en The Daily Star que “todos los países árabes maltratan a millones de trabajadores extranjeros árabes, asiáticos y africanos, que siempre son considerados un poco mejor que los esclavos o los trabajadores contratados… El maltrato, las pésimas condiciones de vida y el trabajo limitado, la seguridad social y los derechos a la propiedad de los palestinos (en Líbano) son una persistente mancha negra moral”. Los periodistas extranjeros justifican, siempre, su fracaso a informar sobre el sufrimiento de palestinos en el mundo árabe citando las

preocupaciones de seguridad” y la dificultad en obtener una visa de ingreso a un país árabe. Pero esas son excusas débiles e inaceptables, dado el hecho que, la mayoría, aun pueden escribir acerca de estas

cuestiones desde sus seguros despachos y hogares en Nueva York, Londres y Paris.

¿No es acaso lo que casi todos hacen cuando escriben acerca de la situación en la Margen Occidental y la Franja de Gaza?

Por Khaled Abu Toameh, http://www.hudson-ny.org

20 de julio, 2010