9 puntos claves del discurso de Netanyahu

> 1. El pueblo judío sufre otro intento de aniquilación, dadas las intenciones Iraníes de obtener capacidad nuclear con fines armamentistas.
> 2. El régimen de Irán es tan radical como siempre.
> 3. La batalla entre Irán y Daesh (Edo. Islámico) no debe convertir a Irán en “aliado” de EE.UU. Ambos representan una amenaza a la paz regional.
> 4. En cuanto a Daesh, el enemigo de tu enemigo es tu enemigo. Acabar con Daesh (EI) y permitir a Irán obtener armas nucleares sería ganar la batalla pero perder la guerra.
> 5. Daesh e Irán compiten por la corona del Islam militante, es un “mortal Juego de Tronos”
> 6. Las negociaciones del grupo 5+1 con Irán, no implica el desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento de uranio,  quedarían bajo “supervisión”.
> 7. El acuerdo no acabará con las armas. Acabará con el control de las armas.
> 8. Es necesario buscar un “mejor acuerdo”. Ya que “es mejor ningún acuerdo que un mal acuerdo nuclear”.
> 9. No podemos apostar la seguridad mundial a la esperanza de que Irán cambie a mejor.

Por: @HasbaraEsp

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Netanyahu en la ONU: Un Irán con armas nucleares sería como 50 Coreas del Norte

El Primer Ministro Netanyahu se dirigió a la Asamblea General de la ONU:

Hoy en día , nuestra esperanza para el futuro es desafiado por un Irán con armas nucleares que busca nuestra destrucción . Pero ese no fue siempre el caso. Hace unos 2.500 años, el gran rey persa Ciro terminó el exilio babilónico del pueblo judío. Él emitió un edicto famoso en la que proclamó el derecho de los judíos a regresar a la Tierra de Israel y reconstruir el Templo judío en Jerusalén. Así comenzó una amistad histórica entre los Judíos y los persas, que duró hasta los tiempos modernos.
El Presidente Rouhani dirigió el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán de 1989 a 2003. Durante ese tiempo, los secuaces de Irán asesinaron a 85 personas en el centro de la comunidad judía en Buenos Aires. Ellos mataron a 19 soldados estadounidenses por la voladura de las Torres Khobar en Arabia Saudita. ¿Hemos de creer que Rouhani, el asesor de Seguridad Nacional de Irán en ese momento, no sabía nada de estos ataques? Como todos los demás, me gustaría que pudiéramos creer las palabras de Rouhani. Pero hay que centrarse en las acciones de Irán. @HasbaraEsp

Rouhani nos aseguró que en la realización de su programa nuclear, Irán “nunca ha elegido el engaño… y el secreto.” En 2002, Irán fue sorprendido in fraganti en la construcción de una instalación secreta de centrifugación subterránea en Natanz. Luego, en 2009, Irán fue capturado de nuevo en flagrancia, al construir en secreto una enorme instalación nuclear subterránea de enriquecimiento de uranio en una montaña cerca de Qom. ¿Por qué un país con grandes reservas naturales de energía, invierte miles de millones en el desarrollo de la energía nuclear? ¿Por qué un país con un programa nuclear pacífico desarrolla misiles balísticos intercontinentales, cuyo único propósito es llevar ojivas nucleares?
Al igual que Irán, Corea del Norte también dijo que su programa nuclear es para propósitos pacíficos. Al igual que Irán, Corea del Norte también ofrece concesiones sin sentido y promesas vacías a cambio de un alivio a las sanciones. En 2006, Corea del Norte detonó su primer artefacto nuclear. Un Irán con armas nucleares en el Medio Oriente no sería otra Corea del Norte. Sería como ¡50 Coreas del Norte!
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Una solución diplomática exigiría a Irán a hacer cuatro cosas. En primer lugar, poner fin a todo enriquecimiento de uranio. En segundo lugar, eliminar de su territorio las reservas de uranio enriquecido. En tercer lugar, desmantelar la infraestructura con capacidad de ataque nuclear, incluyendo la instalación subterránea cerca de Qom y las centrifugadoras avanzadas en Natanz. Cuatro, deje todo el trabajo en el reactor de agua pesada en Arak destinada a la producción de plutonio.
La comunidad internacional tiene a Irán en las cuerdas. Si desea eliminar el programa nuclear de Irán pacíficamente, no dejen la presión. Sigan así. @HasbaraEsp
Israel nunca va a aceptar armas nucleares en manos de un régimen falso que promete repetidamente borrarnos del mapa. Contra esta amenaza, Israel no tendrá más remedio que defenderse. Israel no permitirá que Irán consiga armas nucleares. Si Israel se ve obligado a estar solo, Israel estará solo. Sin embargo de pie y al hacer esto, Israel sabrá que estaremos defendiendo a muchos, muchos otros. @HasbaraEsp

Editorial: Las Naciones Unidas le dan la bienvenida a su “NO” miembro número 194

Por Alan Glasermann

El 22 de septiembre la Asamblea General de las Naciones Unidas recibirá la petición por parte de la Autoridad Palestina para ser reconocidos como un Estado Miembro y el ingreso pleno a esta organización. Pero, ¿Realmente es un Estado? De los tres estados Palestinos que la Asamblea podría reconocer, sólo uno de ellos no cumple con los requisitos para ser un Estado, y es éste precisamente el que las Naciones Unidas piensan reconocer.

Según la Convención de Montevideo sobre los deberes y derechos de los Estados, un Estado debe poseer las siguientes características: una población; un territorio definido; un gobierno establecido y con la autoridad para hacerse valer; y capacidad para entablar relaciones diplomáticas con las demás naciones.

Tanto la Franja de Gaza gobernada por Hamas, como la Ribera Occidental administrada por Fatah, cumplen con estos cuatro criterios. Pero el que las Naciones Unidas votará, no lo hace.

Hamas controla una población en un territorio definido (la Franja de Gaza), tiene un gobierno funcionando, y mantiene relaciones internacionales con algunos países. Es decir, legalmente Gaza podría constituirse en un Estado.

En todo caso, sería un Estado emergido del golpe militar de Junio de 2007, un estado que se realiza violaciones masivas de los derechos humanos a sus propios ciudadanos. Tampoco Hamas está buscando la declaración de Estado sólo para Gaza. Lo que Hamas quiere es, eventualmente el total de la Palestina del Mandato británico, que comprende no solo Gaza y la Cisjordania, sino también al Estado de Israel. Es por esto que incluso se ha manifestado en contra de que la ONU reconozca un Estado palestino inclusive si lo hace según las líneas de 1967.

La Autoridad Palestina que administra la Cisjordania también podría cumplir con los requisitos para formar un Estado: tiene un gobierno funcionando, una población permanente, y relaciones internacionales con un gran número de países. También controla un territorio definido, que comprende lo que son denominadas zonas A y B por los Acuerdos de Oslo, más algunos territorios adicionales transferido por Israel en posteriores acuerdos. La (zona A es el área controlada en lo civil y en la seguridad por la Autoridad Palestina, y la Zona B es el área con control de la Autoridad Palestina en lo civil y con control israelí en el tema de seguridad.). Esta zona gobernada por Fatah en la ribera occidental dentro de estas líneas también podría ser reconocida como Estado.

Pero Fatah y la Autoridad Palestina no están buscando la declaración del Estado para esta entidad del margen occidental que podría cumplir con los requisitos. Su demanda mínima es un Estado que incluya Gaza junto a la ribera occidental, el este de Jerusalén, y todas las otras zonas que estuvieron bajo control jordano y egipcio antes de 1967. Fatah y la AP están demandando la titularidad sobre tierras que no están bajo su control, sino de Hamas e Israel.

A diferencia de las otras dos entidades palestinas que existen actualmente, y que podrían ser reconocidas como estados, la entidad palestina que será reconocida por mayoría en la Asamblea General en septiembre próximo, realmente es un Estado imaginario que no cumple con los requerimientos legales expresados anteriormente.

Esto debido, entre otras cosas, a que tendría dos presidentes rivales que persiguen políticas totalmente diferentes. Mahmoud Abbas se presenta como el Presidente de la entidad que reclama el reconocimiento en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero ya no es considerado presidente por el Hamas. Y Hamas tiene sus propias leyes palestinas en el territorio que él gobierna. Abbas fue elegido en 2005 como Primer Ministro para un período que culminaría en enero del 2009, o sea que su término ha expirado. En 2009 extendió él mismo su período por un año, hasta Enero de 2010, extensión que también ha vencido.

Hamas, que controlara la mayoría en el ahora inexistente Consejo Legislativo Palestino, se opuso a la extensión del mandato de Abbas. Pero según las leyes palestinas, el presidente legal de Palestina desde Enero de 2009 es el portavoz del Consejo Legislativo, un diputado representante de Hamas. Y es por esto que Hamas no considera a Abbas como el presidente palestino. Por lo que el mandatario de este futuro Estado Palestino ni siquiera está establecido, de hecho, es Hamas quien tiene la legislación de su lado.

Por otro lado, este reconocimiento de un Estado Palestino por parte de la ONU no sería más que un simbolismo que no aportará absolutamente nada aparte de más problemas. Tomando en cuenta que en el año 2001 y en diciembre de 1988, bajo el liderazgo de Yasser Arafat,  la ONU ya  proclamó el reconocimiento de un estado palestino con la resolución 43/177 suscrita por 104 países. Y que como era de esperarse, no cambió en nada la situación del conflicto. Tal como se espera que suceda en esta oportunidad.

Aparte de esto hay que tomar en cuenta también que según la Carta de las Naciones Unidas, la cual los palestinos pasarían a estar obligado a cumplir, se establece en su artículo 4 que “Podrán ser miembros todos los estados amantes de la paz”, por lo que si la Autoridad Palestina continúa con su constitución actual que establece en su exposición de motivos la destrucción de Israel ya comenzaría sus funciones como miembro violando uno de los primeros artículos. Aparte que el artículo 73C también establece que los Estados deben promover la paz y la seguridad internacional. Esto está por verse.

Sin tomar en cuenta que el lema de Hamas es: “Amamos la muerte tanto como los israelíes aman las vida”. Está claro que sobre Hamas, no es necesario ahondar en este tema.

Hay que tomar en cuenta también que en caso de que la Asamblea General aprobase el ingreso de Palestina con las 2/3 partes de sus miembros como está previsto y los países deciden apegarse al mecanismo Unión para la Paz, ahora la Autoridad Palestina tendrá que dar un gran paso: Proclamar su independencia, pero ¿Dónde lo van a hacer? Proclamar el Estado Palestino en Nueva York es no menos que ridículo. En todo caso deberán hacerlo en la capital o al menos en el territorio de lo que reconocen como Palestina. En Jerusalén Este imposible que suceda porque ni siquiera las oficinas de la AP están ahí, así que es esperable que tendrán que hacerlo en Ramallah, pero también se ve dificultoso porque la hacerlo estarían simbólicamente renunciando a Jerusalén.

Ahora bien, no es ningún secreto que Israel no se quedará pasivo ante el reconocimiento. Sin olvidar que los Acuerdos de Oslo suscritos por Israel y la AP prohíben a las partes tomar medidas unilaterales en cuestiones fundamentales del conflicto. Lo que de hacerlo, estos tratados se queden sin efecto. Por lo que el gobierno israelí barajea distintas posibles respuestas cada una con diferentes tonos de firmeza entre las que están: renunciar completamente a todos los acuerdos, tratados y compromisos contraídos con los palestinos; y decretar la soberanía israelí en Judea y Samaria (Cisjordania) adjuntándoselas como parte de su territorio soberano.

Pero de parte de Estados Unidos ya se ha dicho que esta medida que más que aporta al proceso de paz lo complica más, traerá también consecuencias por parte de esta administración, y quizás la que más afecte a la población palestina. Esta medida con la que ha amenazado el Congreso aprobando una pre ley que consiste en dejar de enviarle la ayuda económica que todos los años le da a la AP, y que consta ni más ni menos que la mitad del presupuesto palestino. Lo que empeorará profundamente las finanzas palestinas que ya están en números rojos.

No es descabellado pensar que con lo que sueñan los políticos palestinos es que en septiembre millones de árabes de todos los países cercanos marchen hacia las fronteras de Israel e intenten ingresar por la fuerza, suscitando un fuerte enfrentamiento entre los manifestantes y el ejército israelí que traerá miles de heridos (tal como sucedió en la frontera Israelí-Siria intentando desviar la atención sobre las matanzas de los manifestantes de la ciudad de Home)  y la presencia en los medios de comunicación mundial que demonizarán a Israel como el Estado genocida de civiles indefensos que nada tenían que estar haciendo ahí más que intentar violar la soberanía del Estado de Israel. Esto mientras se alza la tercera intifada exigiéndole a Israel que reconozca a Palestina. Aunque es ridículo pensar que lo hará justamente por presiones violentas, lo que alimentaría aun más sus dudas y exigencias en materia de seguridad.

Tomando en cuenta también que la violencia solo beneficia a Hamas, quien está en una guerra civil con la Autoridad Palestina. Son ellos los únicos que saben cómo sacarle provecho a la violencia y administrarla a su favor.

No queda otra cosa que terminar este artículo exponiendo las monumentales contradicciones de Abbas citando una de sus recientes declaraciones: “Exigimos que reconozcan al Estado Palestino pero nosotros nunca reconoceremos a Israel como un Estado Judío”.

Editorial

Por Alan Glasermann

Director de: @Israelen360

israelen360@gmail.com

La Revolución y Nosotros

LA REVOLUCIÓN Y NOSOTROS

Ron Ben Yishai, ynet.com 24.02.11

Las olas de levantamientos, que se extienden por Medio Oriente, no terminan y, por el momento, no es posible evaluar derivaciones sobre Israel y la región. Se puede determinar, ahora, que el Islam extremo será el principal ganador del caos generado. Los movimientos islámicos constituyen el principal factor organizado, en la mayor parte de los países cuyos regímenes se mueven, aprovechando la crisis para acumular fuerza e influencia política. Así ocurre en Egipto, Líbano, Túnez y Argelia y, quizás, también en Jordania.

En Egipto, Túnez y Argelia, conviven corrientes políticas laicas muy fuertes, apoyadas por el ejército y otras fuerzas de seguridad y son capaces, en el corto plazo, de evitar el control total de los islámicos en el país. Pero, si los movimientos islámicos, Los Hermanos Musulmanes en Egipto por ejemplo, continúan actuando con cuidado – a fin de ampliar su base de apoyo- y no exigen, arbitrariamente, el establecimiento de una nación de ley musulmana, conseguirán su objetivo. Esas evidencias amenazan con romper, aunque no de inmediato, nuestros acuerdos de paz con Egipto y Jordania, y lo que es no menos preocupante quebrar la disposición de esos países a continuar la cooperación en seguridad y las relaciones comerciales con nosotros. Fuentes islámicas de Egipto, y no sólo ellas, exigen “revisar” los ítems en el acuerdo de paz evitando el ingreso de significativas fuerzas del ejército egipcio a Sinaí y el convenio de suministro de gas a Israel.

Otro elemento islámico, que aprovechó a su favor el incidente, son los grupos terroristas de la Jihad Mundial. El debilitamiento del control en la seguridad de Egipto en Sinaí, a partir de los levantamientos, el derrumbe del gobierno central en Yemen y la prevista retirada de Estados Unidos de Irak, posibilitan a esos grupos, que actúan con el apoyo de Al Qaeda, reforzar sus sostenes; enrolar activistas, re-armarse y actuar con libertad contra una variedad de destinos en toda la región. Todo ello a la hora que surge un quiebre, importante, en la capacidad de Occidente por luchar contra ellos en cooperación con regímenes locales. Si cae el régimen en Jordania, es previsible un acontecimiento parecido allí. Teherán inspecciona el terreno Un tercer factor islámico, que intentará pescar en las aguas revueltas, es el régimen de los Ayatolá en Irán. Ese país pone en funcionamiento, desde ahora y con fuerza, a los chiítas aliados en Irak. Más que suponer que aumentará su ayuda a los rebeldes chiítas al norte de Yemen, estrechará sus vínculos con Hezbollah en Líbano e intentará unirlos a los chiítas en Bahrein y, quizás, en otros países árabes a orillas de las costas del Golfo Pérsico en los que vive una gran minoría chiíta, como por ejemplo, Arabia Saudita. Esa actividad iraní tiene tres destinos: amenazar a los regímenes pro-occidentales para que interrumpan la cooperación de seguridad y política con Estados Unidos, amenazar las fuentes de petróleo de Occidente si intenta actuar contra el programa nuclear de Irán y aumentar el predominio de los chiítas en toda la región, lo que promoverá la aspiración de Irán a la hegemonía religiosa y política en Medio Oriente.

El envío de dos barcos de la flota iraní, por primera vez desde 1979, por el Canal de Suez, es un ejemplo de la línea de acción iraní destinada a promover esos objetivos. El aprovechamiento de Irán de la caída del régimen de Mubarak en Egipto para conseguir el permiso de tránsito por el Canal, no modifica el equilibrio de fuerzas en la cuenca del Mar Mediterráneo a favor de Teherán o sus aliados de la región. Tampoco genera una amenaza directa hacia Israel pero representa un avance que le abre a Irán nuevas opciones de acción. Así, los Ayatolá pueden manejar, con rapidez y en secreto, desconociendo las sanciones de Naciones Unidas, sensibles componentes para equipamiento militar y a expertos de Irán y Siria, Líbano y Gaza. Los barcos militares pueden servir como base de escucha, espionaje y advertencia al servicio de Irán y sus aliados si navegan frente a las costas de Israel. También pueden participar en flotas que intenten romper el bloqueo a Gaza. Todo podrá ser frustrado si, esos barcos, pasan por una inspección antes del paso por el Canal o después de ingresar al Mar Mediterráneo. La sexta flota americana se propone concretar inspecciones e, incluso, frenar la flota militar a manos de otra expedición y ello puede conducir a una conflagración o medidas de respuesta iraníes contra la 5° Flota de Estados Unidos amarrada en el Golfo. Los bienes israelíes y el petróleo iraní El despegue de los precios del petróleo – del que somos testigos en estos días como consecuencia de la inestabilidad en el Medio Oriente- juega a favor de Irán; mejora su capacidad de enfrentar económicamente las sanciones que le impuso el Consejo de Seguridad y financiar beneficios para su población a fin de calmar la protesta popular.

El despegue de los precios del petróleo y las complicaciones en su suministro desde Libia amenazan, también, la recuperación del mercado mundial de la última crisis económica y permiten, a Irán, utilizar el arma del petróleo a fin de amenazar a Occidente si es atacada. Cabe suponer que, las probabilidades de utilizar la opción militar contra Irán, ya sea por el lado de Israel o Estados Unidos, disminuyó muchos en los últimos días. Todas esas son malas noticias desde el punto de vista Jerusalén o Washington. El despacho del primer Ministro, intenta sostener que los incidentes en la región destacan la presencia de Israel como “Isla de estabilidad y democracia en la región” y, por ello, es un bien estratégico y valioso para Occidente. Pero cabe la duda si, en ese supuesto, hay para mejorar, en algo, nuestra situación política y de seguridad. El uso de ese mantra puede, quizás, encontrar oído atento en la opinión pública de Estados Unidos y en ciertos sectores de la opinión pública en Europa, pero su sentido práctico es bastante frágil. Si el gobierno de Obama y Occidente deciden actuar, militarmente, contra el Programa Nuclear de Irán, deberán buscar, para sí, nuevas bases de acción contra el terror jihadí en Medio Oriente y cabe la duda si lo harán desde el territorio de Israel. Un hecho de esas características levantará, en Estados Unidos, la calle musulmana y aumentará el apoyo interno en los países árabes por parte de los factores islamistas y el sustento de la calle iraní en los Ayatolá.

Todo lo conseguido por Washington y sus aliados europeos – cuando apoyaron las exigencias de levantamientos y el uso de la no- violencia contra ellos- puede bajar al precipicio como consecuencia de la estrecha cooperación con Israel. La reacción en la calle árabe al veto impuesto, por el gobierno de Obama en el Consejo de Seguridad, a la propuesta de resolución de condena a los asentamientos, es testimonio de ello. Cabe la duda si Occidente ve en la situación actual, de las relaciones con nosotros, un bien estratégico y político. Lo contrario es lo correcto. El conflicto palestino-israelí genera, en éste momento, un potencial explosivo, capaz de encender, aún más, la calle árabe y poner en peligro a los regímenes pro-árabes que aún se mantienen. No hay fuerza de hablar, ni fuerza de renunciar La conflagración en Gaza, por ejemplo, que obligue a la amplia acción militar al estilo de Plomo Fundido, puede arrojar a las calles de Amán y Ramallah a masas en ira que amenazarán a los regímenes si no actúan de modo práctico y determinante contra Israel. Los palestinos en Cisjordania y quizás también los árabes de Israel pueden intentar obtener concesiones por medio de los masivos “días de ira”, que gozarán del respaldo de los medios árabes e internacionales y de la opinión pública europea. Ese tipo de “días de ira”, aprendimos de la experiencia, pueden desembocar en una Tercera Intifada aún si los organizadores no se lo propusieran realmente. Entonces, ¿Qué se hace? Algunos proponen neutralizar el potencial explosivo del conflicto israelí-palestino, por medio de la negociación sobre el acuerdo de paz.

Es bastante claro que, en el próximo tiempo, son vanas las probabilidades de alcanzarlo así o, por lo menos, un acuerdo intermedio político, con los palestinos o Siria. Israel no puede permitirse a sí misma renunciar a los beneficios defensivos que le proporcionan el Valle del Jordán o las Alturas del Golán. Pero si Netanyahu ( o su gobierno) revelan disposición de responder a las exigencias palestinas y sirias y si Israel acepta el congelamiento adicional de asentamientos en Cisjordania, cabe dudar si Abu Mazen y Bashar Asad, serán capaces – en el clima del momento en la calle árabe- de llegar a un acuerdo que los comprometa a concesiones dolorosas en temas sensibles. El temor a la respuesta de Hamas, Los Hermanos Musulmanes en Siria y la calle, los alertará. Eso será cierto si Estados Unidos es quien presente, a las partes, un gesto propio para el acuerdo o intentará forzarlo por medio de palos y zanahorias. Mubarak no estará allí para apoyar o mediar ni tampoco el Rey Abdullah se apurará a ayudar. La posición de Estados Unidos, debilitado en la región y el temor por la respuesta de los islámicos, neutralizará a los gobernantes árabes que, en el pasado, apoyaron la iniciativa de paz árabe. Desarrollar el gas, pensar en los misiles La situación actual no le deja Israel alternativa sino tomar por propia iniciativa, medidas que minimicen el peligro de conflagración. Otras reconocidas facilidades del movimiento palestino en Cisjordania, serán medidas significativas de mejora en la situación económica de los palestinos en Judea y Samaria y Gaza. Y lo más importante; evitar los pasos considerados -ante los palestinos y árabes- como provocación. Mayor cautela en todo lo vinculado a Jerusalén y la Casa del Templo es ahora la orden del día.

Se debe intentar reanudar la negociación con Abu Mazen y su gente aunque, las probabilidades de llegar a resultados, no sean muchas. Incluso un diálogo indirecto puede desarmar tensiones hasta que la situación calme en algunos meses. Al mismo tiempo, Israel debe evaluar en el largo plazo dos áreas:

1. La económica: significativa rapidez en el desarrollo de fuentes de gas que fueron descubiertas frente a las costas de Israel que nos permitirá reemplazar el gas egipcio e impedir el efecto negativo sobre la economía de Israel, como consecuencia del aumento en el precio del petróleo.

2. En lo relativo a la seguridad: en el plazo inmediato, la amenaza de misiles y cohetes fue, y será, la principal amenaza sobre Israel y hasta puede empeorar si Egipto y Jordania se retiran del acuerdo de paz con nosotros o lo ingresan al congelamiento profundo y si Irán se equipa de armas nucleares.

Por ello, la principal conclusión de la situación generada es que es preferible apurar el desarrollo de los diferentes sistemas de lanzamiento de misiles y cohetes y su equipamiento. El segundo tema, en el que se requerirá una reforma integral y un cambio en el orden de prioridades, es la cobertura de inteligencia. Las FDI requerirán evaluar nuevamente sus posibilidades de ataque terrestre, aéreo y naval y prepararse para nuevos entrenamientos que quizás se desarrollen en el futuro, en algunos años.

Todo ello necesita de una reconocida inversión económica hasta el año 2015. La falta de certeza por un lado y la falta de recursos por el otro exhiben, ante los planificadores de las FDI y del sistema de seguridad, un desafío que el Estado de Israel no conoció jamás en el área de la seguridad desde la Guerra de Iom Hakipurim.

Mensaje del PM Benjamin Netanyahu de Rosh Hashana

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu dijo en su saludo de Año Nuevo que no había ninguna garantía de que las negociaciones entre Israel y los palestinos tendrían éxito, pero se comprometió a buscar una acuerdo de paz antes de finales de año.

 

 

“Este año, después de muchos esfuerzos, las conversaciones directas con los palestinos han comenzado,” dijo el primer ministro, en un vídeo difundido por su oficina antes del Año Nuevo judío, Rosh Hashaná.

Este es un paso importante en nuestro intento de avanzar un acuerdo de paz entre nosotros y ellos.

He dicho que esto es un intento, porque no es seguro que tendrá éxito. Ciertamente hay muchos obstáculos, muchos escépticos y muchas razones para dudar, pero hay que tratar de llegar a la paz.

Estamos tratando de buena fe, pero sin ingenuidad, para llegar a un acuerdo de paz. Cualquier acuerdo entre nosotros y los palestinos se basará en dos criterios: la seguridad y el reconocimiento de Israel como estado judío.

Seguridad, porque no hay paz que perdure sin un ancla fuerte de la seguridad real sobre el terreno, no en papel y no como un compromiso internacional nebuloso. La segunda cosa es el reconocimiento de que Israel es el Estado nacional del pueblo judío.

Si se nos pide que reconozcamos un Estado palestino, entonces es natural y conveniente que los palestinos reconozcan el Estado del pueblo de Israel como estado judío.”

 

 

Obama recibe a Netanyahu y Abbas en la Casa Blanca

Washington –El presidente Obama dio la bienvenida en la Casa Blanca al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y a Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, el 1 de septiembre, con los cuales hizo consultas breves antes de dejar a ambos líderes comenzar sus conversaciones de paz directas.

Antes, Obama les dijo a los reporteros en una reunión informativa, que el gobierno israelí y la Autoridad Palestina han dado pasos importantes para crear confianza y que desde mayo han entablado varias series de conversaciones de aproximación, ante circunstancias difíciles. También agregó que ambos líderes llegaron a Washington en un esfuerzo sincero para alcanzar la meta, de una solución de dos-estados, que termine con el conflicto y garantice los derechos y la seguridad tanto de israelíes como de palestinos. Ya son casi dos años desde que se realizaron las primeras conversaciones directas, dijo Obama.

Obama fue anfitrión de Netanyahu y Abbas junto con el presidente egipcio Hosni Mubarak y el rey Abdulah, de Jordania, en una cena en la Casa Blanca antes del comienzo de las conversaciones directas para la paz el 2 de septiembre. En las charlas también participará la secretaria Hillary Rodham Clinton, junto a otros voceros que han trabajado para impulsar las conversaciones para reforzar las negociaciones directas.

El presidente también sostuvo reuniones bilaterales por separado con los cuatro líderes mundiales en la Oficina Oval.

En una reunión informativa, el agosto 20, Clinton dijo a los reporteros que con el reinicio de las conversaciones directas, para resolver asuntos importantes pendientes, el proceso de paz podría completarse en un año. Dijo además que las conversaciones abordarán cuestiones que figuran en el meollo de las negociaciones desde 1979.

Los puntos centrales, a ser tratados en el proceso de paz israelí-palestino incluyen la determinación de fronteras definitivas para un estado palestino, el futuro de Jerusalén, asentamientos israelíes en las áreas ocupadas, el derecho del retorno para los refugiados palestinos, derechos de agua y las futuras relaciones entre los dos estados, que incluyan garantías para la seguridad israelí.

“Al presidente y a mí nos alienta el liderazgo del primer ministro Netanyahu y del presidente Abbas y compartimos plenamente su compromiso con lograr la meta de dos estados — Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y seguridad,” dijo Clinton.

Obama aseveró que el propósito de estas conversaciones es claro. Las negociaciones son para resolver completamente los asuntos relacionados con el estatus, agregó.

Por Merle David Kellerhals Jr.

http://www.america.gov

¿Otro proceso de paz?

La invitación del presidente estadounidense Barack Obama a relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos cobrará formato ceremonial el próximo 1 de septiembre cuando Washington será anfitriona del premier israelí Binyamín Netanyahu y del presidente palestino Mahmoud Abbas, junto a los líderes de Jordania y Egipto. El diálogo bilateral es, llamativamente, un éxito en sí mismo, dado que la parte palestina se mostró renuente al mismo durante los últimos meses prefiriendo en su lugar unas tratativas indirectas con mediación de terceros. La Autoridad Palestina radicalizó su postura luego de que la Administración Obama hiciera de los asentamientos un tema estructural de la disputa, y tomó considerable presión estadounidense persuadir a Abbas que debía desistir de elevar precondiciones al diálogo y de que éste debía ser triangulado.

Pero este es el comienzo, no el fin. Existe una moratoria auto-impuesta por el gobierno israelí para la construcción de asentamientos que vencerá a fines de septiembre. Presionado por las facciones opositoras radicales y por elementos internos a su agrupación Fatah, Abbas ha dicho que si la moratoria no es extendida, los palestinos abandonarán las negociaciones. El gobierno israelí, por su parte, está basado en una coalición que incluye componentes contrarios a la paralización en la construcción de asentamientos, y de mantenerla correría el riesgo de una convulsión interna. Existe a su vez un crecimiento demográfico natural que impone sus propias tensiones sobre la realidad: mientras que la tasa de crecimiento poblacional total en Israel es del 1.8%, en Judea y Samaria la población judía crece al 5%. La necesidad de nuevas viviendas aumenta con ella.

Los maliciosamente llamados colonos han sido tan ampliamente demonizados ante la opinión pública internacional que difícilmente vaya a haber comprensión a propósito de este dilema. Si el gobierno de Netanyahu fuese a cumplir con el plazo anunciado para la moratoria, la construcción de asentamientos fuese renovada, y los palestinos repudiasen las negociaciones ¿qué dudas caben de que el mundo entero acusará a Israel de socavar las oportunidades para la paz? A esto debe agregarse el reclamo histórico del pueblo judío sobre esa área y la no menos importante cuestión de la seguridad. Cuando Yasser Arafat rechazó las ofertas territoriales sorprendentemente generosas de Ehud Barak en el año 2000, el repliegue unilateral de Israel del Líbano acababa de ocurrir, el de la Franja de Gaza aún no había acontecido, y ninguno todavía había dado lugar a sendas confrontaciones con milicias chiítas y sunitas, fuertemente armadas, de las cuáles hoy no solamente una de ellas sino que ambas están al servicio de Irán. ¿Puede Israel obviar las lecciones trágicamente evidentes de sus concesiones? ¿Cómo impactará ello en una Autoridad Palestina que reclama una retirada israelí a las fronteras de 1949?

La AP que controla Cisjordania al mando de Abbas no es Hamas, el optimista dirá. Ha reconocido formalmente a Israel y está dispuesta a negociar con ella, observará. Es de extracción nacionalista-secular y en consecuencia librada del dogma del pan-islamismo religioso que le impediría ser concesiva, agregará. ¿Pero que hemos de hacer ante el hecho de que la incitación anti-judía continúa sin pausa en la prensa que ella controla? ¿O ante la realidad de plazas que han sido recientemente bautizadas en honor a terroristas que han masacrado a israelíes en el pasado? Dalal Mughrabi, quién en 1978 ocasionó la muerte a 37 israelíes y un estadounidense, ya tiene su propia plaza en Ramallah, asiento de gobierno de la AP. Omar Muhammed Ziyada, quién se inmoló en un atentado suicida en Herzlia en 2002, provocando la muerte a un adolescente e hiriendo a otros 16, posee una plaza en su honor en la localidad de Madama, por decisión de la AP.

¿Y que con el pequeño tema de la identidad de Israel, la insignificante insistencia del primer ministro de que su país sea reconocido como un estado judío, lo cuál motivó las siguientes reacciones proporcionadas?: “Un estado judío, ¿Qué se supone que ello significa?” (Abbas), “[Netanyahu] tendrá que esperar mil años antes de encontrar un palestino dispuesto a acompañarlo” (Erakat), “La exigencia de Netanyhau que los palestinos reconozcan a Israel como el estado judío está arruinando la oportunidad para la paz” (Mubarark).

Pero aún si estos escollos fuesen superados, y aún si los demás temas de la contienda fuesen justamente solucionados (refugiados, Jerusalém, fronteras finales), todavía restaría lidiar con un inconveniente: el completo rechazo de Hamas al reconocimiento -menos aún la negociación con- el estado de Israel. Dado que esta agrupación fundamentalista controla la Franja de Gaza, cabe preguntarse si Israel podrá simultáneamente tener paz con una parte del futuro estado palestino, y guerra con la otra. Este es un conflicto terco y ya ha demostrado en el pasado ser inmune a los deseos y esperanzas de la comunidad internacional. Los esfuerzos por la paz deben ser apoyados, pero con el cuidado de que no vayan a resultar en catástrofes… como ser nuevas intifadas.

Por Julián Schvindlerman

Comunidades 1/9/10

Remarks by President Obama and Prime Minister Netanyahu of Israel

Remarks by President Obama and Prime Minister Netanyahu of Israel in Joint Press Availability

Oval Office

12:38 P.M. EDT

PRESIDENT OBAMA:  Well, I just completed an excellent one-on-one discussion with Prime Minister Netanyahu, and I want to welcome him back to the White House.

I want to, first of all, thank him for the wonderful statement that he made in honor of the Fourth of July, our Independence Day, when he was still in Israel.  And it marked just one more chapter in the extraordinary friendship between our two countries.

As Prime Minister Netanyahu indicated in his speech, the bond between the United States and Israel is unbreakable.  It encompasses our national security interests, our strategic interests, but most importantly, the bond of two democracies who share a common set of values and whose people have grown closer and closer as time goes on.

During our discussions in our private meeting we covered a wide range of issues.  We discussed the issue of Gaza, and I commended Prime Minister Netanyahu on the progress that’s been made in allowing more goods into Gaza.  We’ve seen real progress on the ground.  I think it’s been acknowledged that it has moved more quickly and more effectively than many people anticipated.

Obviously there’s still tensions and issues there that have to be resolved, but our two countries are working cooperatively together to deal with these issues.  The Quartet has been, I think, very helpful as well.  And we believe that there is a way to make sure that the people of Gaza are able to prosper economically, while Israel is able to maintain its legitimate security needs in not allowing missiles and weapons to get to Hamas.

We discussed the issue of Iran, and we pointed out that as a consequence of some hard work internationally, we have instituted through the U.N. Security Council the toughest sanctions ever directed at an Iranian government.  In addition, last week I signed our own set of sanctions, coming out of the United States Congress, as robust as any that we’ve ever seen.  Other countries are following suit.  And so we intend to continue to put pressure on Iran to meet its international obligations and to cease the kinds of provocative behavior that has made it a threat to its neighbors and the international community.

We had a extensive discussion about the prospects for Middle East peace.  I believe that Prime Minister Netanyahu wants peace. I think he’s willing to take risks for peace.  And during our conversation, he once again reaffirmed his willingness to engage in serious negotiations with the Palestinians around what I think should be the goal not just of the two principals involved, but the entire world, and that is two states living side by side in peace and security.

Israel’s security needs met, the Palestinians having a sovereign state that they call their own — those are goals that have obviously escaped our grasp for decades now.  But now more than ever I think is the time for us to seize on that vision.  And I think that Prime Minister Netanyahu is prepared to do so.  It’s going to be difficult; it’s going to be hard work.  But we’ve seen already proximity talks taking place.  My envoy, George Mitchell, has helped to organize five of them so far.  We expect those proximity talks to lead to direct talks, and I believe that the government of Israel is prepared to engage in such direct talks, and I commend the Prime Minister for that.

There are going to need to be a whole set of confidence-building measures to make sure that people are serious and that we’re sending a signal to the region that this isn’t just more talk and more process without action.  I think it is also important to recognize that the Arab states have to be supportive of peace, because, although ultimately this is going to be determined by the Israeli and Palestinian peoples, they can’t succeed unless you have the surrounding states having as — a greater investment in the process than we’ve seen so far.

Finally, we discussed issues that arose out of the Nuclear Nonproliferation Conference.  And I reiterated to the Prime Minister that there is no change in U.S. policy when it comes to these issues.  We strongly believe that, given its size, its history, the region that it’s in, and the threats that are leveled against us — against it, that Israel has unique security requirements.  It’s got to be able to respond to threats or any combination of threats in the region.  And that’s why we remain unwavering in our commitment to Israel’s security.  And the United States will never ask Israel to take any steps that would undermine their security interests.

So I just want to say once again that I thought the discussion that we had was excellent.  We’ve seen over the last year how our relationship has broadened.  Sometimes it doesn’t get publicized, but on a whole range of issues — economic, military-to-military, issues related to Israel maintaining its qualitative military edge, intelligence-sharing, how we are able to work together effectively on the international front — that in fact our relationship is continuing to improve.  And I think a lot of that has to do with the excellent work that the Prime Minister has done.  So I’m grateful.

And welcome, once again, to the White House.

PRIME MINISTER NETANYAHU:  Thank you, Mr. President.

The President and I had an extensive, excellent discussion in which we discussed a broad range of issues.  These include of course our own cooperation in the fields of intelligence and security.  And exactly as the President said, it is extensive.  Not everything is seen by the public, but it is seen and appreciated by us.

We understand fully that we will work together in the coming months and years to protect our common interests, our countries, our peoples, against new threats.  And at the same time, we want to explore the possibility of peace.

The greatest new threat on the horizon, the single most dominant issue for many of us, is the prospect that Iran would acquire nuclear weapons.  Iran is brutally terrorizing its people, spreading terrorism far and wide.  And I very much appreciate the President’s statement that he is determined to prevent Iran from acquiring nuclear weapons.

That has been translated by the President through his leadership at the Security Council, which passed sanctions against Iran; by the U.S. bill that the President signed just a few days ago.  And I urge other leaders to follow the President’s lead, and other countries to follow the U.S. lead, to adopt much tougher sanctions against Iran, primarily those directed against its energy sector.

As the President said, we discussed a great deal about activating, moving forward the quest for peace between Israel and the Palestinians.  We’re committed to that peace.  I’m committed to that peace.  And this peace I think will better the lives of Israelis, of Palestinians, and it certainly would change our region.

Israelis are prepared to do a lot to get that peace in place, but they want to make sure that after all the steps they take, that what we get is a secure peace.  We don’t want a repeat of the situation where we vacate territories and those are overtaken by Iran’s proxies and used as a launching ground for terrorist attacks or rocket attacks.

I think there are solutions that we can adopt.  But in order to proceed to the solutions, we need to begin negotiations in order to end them.  We’ve begun proximity talks.  I think it’s high time to begin direct talks.  I think with the help of President Obama, President Abbas and myself should engage in direct talks to reach a political settlement of peace, coupled with security and prosperity.

This requires that the Palestinian Authority prepare its people for peace — schools, textbooks, and so on.  But I think at the end of the day, peace is the best option for all of us, and I think we have a unique opportunity and a unique time to do it.

The President says that he has a habit of confounding all the cynics and all the naysayers and all those who preclude possibility, and he’s shown it time and time again.  I think I’ve had my opportunity to confound some cynics myself, and I think if we work together, with President Abbas, then we can bring a great message of hope to our peoples, to the region, and to the world.

One final point, Mr. President — I want to thank you for reaffirming to me in private and now in public as you did the longstanding U.S. commitments to Israel on matters of vital strategic importance.  I want to thank you, too, for the great hospitality you and the First Lady have shown Sara and me and our entire delegation.  And I think we have to redress the balance — you know, I’ve been coming here a lot.  It’s about time —

PRESIDENT OBAMA:  I’m ready.

PRIME MINISTER NETANYAHU:  — you and the First Lady came to Israel, sir.

PRESIDENT OBAMA:  We look forward to it.  Thank you.

PRIME MINISTER NETANYAHU:  Any time.

PRESIDENT OBAMA:  Thank you very much.  Thank you.

All right, we’ve got time for one question each.  I’m going to call on Stephen Collinson, AFP.

Q    Thank you, Mr. President.  As part of the steps which need to be taken to move proximity talks on to direct talks, do you think it would be helpful for Israel to extend the partial settlement moratorium, which is set to expire in September?

And if I could just briefly ask the Prime Minister, with regards to the sanctions you mentioned, do you think that these measures will contain or halt Iran’s nuclear program where others have failed?

PRESIDENT OBAMA:  Let me — let me, first of all, say that I think the Israeli government, working through layers of various governmental entities and jurisdictions, has shown restraint over the last several months that I think has been conducive to the prospects of us getting into direct talks.

And my hope is, is that once direct talks have begun, well before the moratorium has expired, that that will create a climate in which everybody feels a greater investment in success. Not every action by one party or the other is taken as a reason for not engaging in talks.  So there ends up being more room created by more trust.  And so I want to just make sure that we sustain that over the next — over the next several weeks.

I do think that there are a range of confidence-building measures that can be taken by all sides that improve the prospects of a successful negotiation.  And I’ve discussed some of those privately with the Prime Minister.  When President Abbas was here, I discussed some of those same issues with him.

I think it’s very important that the Palestinians not look for excuses for incitement, that they are not engaging in provocative language; that at the international level, they are maintaining a constructive tone, as opposed to looking for opportunities to embarrass Israel.

At the same time, I’ve said to Prime Minister Netanyahu — I don’t think he minds me sharing it publicly — that Abu Mazen working with Fayyad have done some very significant things when it comes to the security front.  And so us being able to widen the scope of their responsibilities in the West Bank is something that I think would be very meaningful to the Palestinian people.  I think that some of the steps that have already been taken in Gaza help to build confidence.  And if we continue to make progress on that front, then Palestinians can see in very concrete terms what peace can bring that rhetoric and violence cannot bring — and that is people actually having an opportunity to raise their children, and make a living, and buy and sell goods, and build a life for themselves, which is ultimately what people in both Israel and the Palestinian Territories want.

PRIME MINISTER NETANYAHU:  I think the latest sanctions adopted by the U.N. create illegitimacy or create de-legitimization for Iran’s nuclear program, and that is important.  I think the sanctions the President signed the other day actually have teeth.  They bite.

The question is — how much do you need to bite is something I cannot answer now.  But if other nations adopted similar sanctions, that would increase the effect.  The more like-minded countries join in the American-led effort that President Obama has signed into act, into law, I think the better we’ll be able to give you an answer to your question.

PRESIDENT OBAMA:  Is there somebody you want to ask here?

Q    Mr. President, in the past year, you distanced yourself from Israel and gave a cold shoulder to the Prime Minister.  Do you think this policy was a mistake?  Do you think it contributes to the bashing of Israel by others?  And is that — you change it now, and do you trust now Prime Minister Netanyahu?

And if I may, Mr. Prime Minister, specifically, did you discuss with the President the continuing of the freezing of settlements after September?  And did you tell him that you’re going to keep on building after this period is over?

PRESIDENT OBAMA:  Well, let me, first of all, say that the premise of your question was wrong and I entirely disagree with it.  If you look at every public statement that I’ve made over the last year and a half, it has been a constant reaffirmation of the special relationship between the United States and Israel, that our commitment to Israel’s security has been unwavering.  And, in fact, there aren’t any concrete policies that you could point to that would contradict that.

And in terms of my relationship with Prime Minister Netanyahu, I know the press, both in Israel and stateside, enjoys seeing if there’s news there.  But the fact of the matter is that I’ve trusted Prime Minister Netanyahu since I met him before I was elected President, and have said so both publicly and privately.

I think that he is dealing with a very complex situation in a very tough neighborhood.  And what I have consistently shared with him is my interest in working with him — not at cross-purposes — so that we can achieve the kind of peace that will ensure Israel’s security for decades to come.

And that’s going to mean some tough choices.  And there are going to be times where he and I are having robust discussions about what kind of choices need to be made.  But the underlying approach never changes, and that is the United States is committed to Israel’s security; we are committed to that special bond; and we are going to do what’s required to back that up, not just with words but with actions.

We are going to continually work with the Prime Minister and the entire Israeli government, as well as the Israeli people, so that we can achieve what I think has to be everybody’s goal, which is that people feel secure.  They don’t feel like a rocket is going to be landing on their head sometime.  They don’t feel as if there’s a growing population that wants to direct violence against Israel.

That requires work and that requires some difficult choices — both at the strategic level and the tactical level.  And this is something that the Prime Minister understands, and why I think that we’re going to be able to work together not just over the next few months but hopefully over the next several years.

PRIME MINISTER NETANYAHU:  The President and I discussed concrete steps that could be done now, in the coming days and the coming weeks, to move the peace process further along in a very robust way.  This is what we focused our conversation on.  And when I say the next few weeks, that’s what I mean.  The President means that, too.

Let me make a general observation about the question you posed to the President.  And here I’ll have to paraphrase Mark Twain, that the reports about the demise of the special U.S.-Israel relations — relationship aren’t just premature, they’re just flat wrong.  There’s a depth and richness of this relationship that is expressed every day.  Our teams talk.  We don’t make it public.  The only thing that’s public is that you can have differences on occasion in the best of families and the closest of families; that comes out public — and sometimes in a twisted way, too.

What is not told is the fact that we have an enduring bond of values, interests, beginning with security and the way that we share both information and other things to help the common defense of our common interests — and many others in the region who don’t often admit to the beneficial effect of this cooperation.

So I think there’s — the President said it best in his speech in Cairo.  He said in front of the entire Islamic world, he said, the bond between Israel and the United States is unbreakable.  And I can affirm that to you today.

PRESIDENT OBAMA:  Thank you very much, everybody.

END
1:01 P.M. EDT