9 puntos claves del discurso de Netanyahu

> 1. El pueblo judío sufre otro intento de aniquilación, dadas las intenciones Iraníes de obtener capacidad nuclear con fines armamentistas.
> 2. El régimen de Irán es tan radical como siempre.
> 3. La batalla entre Irán y Daesh (Edo. Islámico) no debe convertir a Irán en “aliado” de EE.UU. Ambos representan una amenaza a la paz regional.
> 4. En cuanto a Daesh, el enemigo de tu enemigo es tu enemigo. Acabar con Daesh (EI) y permitir a Irán obtener armas nucleares sería ganar la batalla pero perder la guerra.
> 5. Daesh e Irán compiten por la corona del Islam militante, es un “mortal Juego de Tronos”
> 6. Las negociaciones del grupo 5+1 con Irán, no implica el desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento de uranio,  quedarían bajo “supervisión”.
> 7. El acuerdo no acabará con las armas. Acabará con el control de las armas.
> 8. Es necesario buscar un “mejor acuerdo”. Ya que “es mejor ningún acuerdo que un mal acuerdo nuclear”.
> 9. No podemos apostar la seguridad mundial a la esperanza de que Irán cambie a mejor.

Por: @HasbaraEsp

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Israel 2014

El Medio Oriente, solo representa el 8% de la población del mundo, pero suministra el 70% del terrorismo global. Frente a esta realidad, es difícil de creer que la violencia en la región vaya a  disminuir en un futuro cercano. La doctrina estadounidense de que las dictaduras deben ser barridas y sustituidas por regímenes democráticos no es factible en el mundo árabe-musulmán de hoy dominado por corrientes chiítas, sunitas y tribus arcaicas.

En las actuales turbulencias, como la Estados Unidos de Obama se niega a ejercer el papel de “policía mundial” deja el campo libre a los extremistas, este debilitamiento de los Estados Unidos en la región va en contra de los intereses del Estado de Israel. En este contexto de incertidumbre, Israel debe fortalecer su disuasión militar, mientras se continúa por el camino de la paz. @HasbaraEsp

Es peligroso tratar de llegar a un compromiso histórico sólo con Mahmoud Abbas en Cisjordania sin tener en cuenta las reacciones de Hamas y sus intenciones de sabotear cualquier acuerdo. Por lo tanto, Israel no puede ceder en temas tan existenciales como fronteras defendibles y un categórico no retorno a las líneas del armisticio de 1949. Después de la amarga experiencia de los Acuerdos de Oslo, se encuentra que la Autoridad Palestina no es capaz de garantizar la aplicación de un acuerdo de paz, incluso después de la obtención de fondos de EE.UU. y Europa.
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Mirando hacia el 2014, Israel sigue confiando en nuestra fe, en nuestra causa justa y nuestro poder militar, así como la solidaridad inquebrantable de las naciones libres. @HasbaraEsp

Editorial: El discurso de Obama ¿Fue una sorpresa para el liderazgo Palestino?

Barack Obama Sep-2011 ONU

Las expresiones en los rostros atónitos  de los delegados palestinos “al escuchar al Presidente Obama que rechaza rotundamente su lucha por la consagración de Estadidad en las Naciones Unidas en el seno de las naciones unidas fue una prueba de cuan inapropiado era haberse creído su propia propaganda.” Después de años de desequilibrio, en todo este tiempo se suman las innumerables faltas de Israel en sus relaciones con los palestinos que se ha convertido en algo tangible en los medios de comunicación de Occidente, en sus campus, y para sus élites políticas. Los palestinos realmente creían que habían abierto una brecha entre Israel y sus aliados estadounidenses.

Obama, además, es un presidente estadounidense que ha ido más allá de sus predecesores en la defensa de los derechos palestinos y sus aspiraciones, que son abiertamente antagónicos al liderazgo de Israel, y que con frecuencia ha declarado su objetivo de lograr por una vía rápida un Estado palestino. Sin embargo, cuando las tarjetas se redujeron, el presidente Obama demolió años de auto-engaño de los palestinos, cuando fue absolutamente negada su petición de reconocimiento, y añadió que “para los palestinos, los esfuerzos para deslegitimar a Israel terminaran en un fracaso.” El discurso de Obama ha demostrado el apoyo a las necesidades de Israel, al afirmar que el pueblo Judío merece el reconocimiento de sus vecinos en su patria ancestral. Descartando la apuesta palestina en las naciones unidas, agregando: “La paz no vendrá a través de declaraciones y resoluciones en la ONU, si fuera tan fácil esto ya hubiese ocurrido hace tiempo”. En tanto, el presidente Obama le recordó a los líderes palestinos una serie de hechos básicos que el liderazgo palestino parece haber olvidado. En primer lugar, hay que recordar que Obama tiene en cuenta las opiniones de los estadounidenses del “hombre de la calle”, y estas opiniones son todavía muy comprensivas con Israel. Con los años, los estadounidenses han llegado a una mejor comprensión de – y una empatía hacia – la situación de los palestinos, pero esto no se ha traducido en un menor apoyo a Israel. Sí, los estadounidenses sienten que los palestinos deben tener su propio estado, pero los estadounidenses no creen que deba producirse a expensas de Israel. Los lazos entre los Estados Unidos e Israel se han convertido en una relación única, compleja y profundamente arraigado en los últimos seis decenios. Las dos naciones comparten valores culturales e identidades históricas, por no hablar de la amplia cooperación militar y política.

Los estadounidenses en general han simpatizado con Israel más que con los palestinos inclusive en la actualidad, Israel sigue gozando de un gran apoyo en la sociedad estadounidense. Ellos pueden tener diferencias sobre ciertas cuestiones de política, incluida la cuestión de los asentamientos, pero estos no son en absoluto las diferencias de división. El presidente Obama sabe que no puede caminar directamente en contra de los deseos expresados ​​por su electorado. A pesar de todo el bombo sobre el “lobby israelí”, las encuestas de opinión nos dicen (y el Presidente) que el estadounidense promedio valora la relación con Israel y va de lado a ella. Por lo tanto, a pesar de que el presidente Obama tiene una posición pro-palestina, un presidente de Estados Unidos no puede hacer un movimiento en contra de los deseos de su pueblo y actuar en contra de Israel a menos que – y este es el gran “si” – a menos que esté seguro de que esa medida resultase en un acuerdo de paz que el público estadounidense aprobaría.

Esto significa que si el liderazgo palestino e israelí fueran a sentarse con él en Camp David, Obama no tendría ningún problema en inclinarse de forma agresiva contra Israel y exigir concesiones a los palestinos, siempre y cuando pudiese salir después con un acuerdo de paz que luego ondearía frente a los votantes de su país, diciéndoles que ha tenido que tomar medidas severas en contra de su amigo, pero que éstas lleven a un buen resultado. Sin embargo, en las Naciones Unidas, no se obtuvo ningún acuerdo para poder tomar dichas medidas – sólo se pudo ver la humillación cometida en la ONU contra Israel. Si Obama hubiese ido en contra de las inclinaciones a sus votantes “sin ningún tipo de material a favor de Israel, y de Palestina el resultado de esto es que habría pagado un alto precio político.” No menos importante es que hay que recordar los importantes cambios que han ocurrido en el Medio Oriente desde que Obama se mudó a la Casa Blanca. La primavera árabe, es un acontecimiento trascendental, también ha visto un derramamiento de la ira que siente la nación árabe a Israel, y esto ha consternado profundamente al Gobierno de Israel. En este caso, los estadounidenses comparten la preocupación de Israel con sus propios temores de la posible subida de un nuevo Irán. Ahora están más propensos a apoyar las preocupaciones de seguridad de Israel, que a inhibir estas demandas que Israel hace.

Y así llegamos a Nueva York, y vimos el asombro de los palestinos al oír la advertencia del presidente Obama en la asamblea de la ONU en contra de “atajos” para un Estado palestino… Parece, sin embargo, que en su pérdida de leer la realidad, también han olvidado otro hecho concreto: que para la Casa Blanca, su apuesta es vista como una traición y de un intento deliberado de insultar al presidente Obama. Generalmente hay un precio a pagar por tal comportamiento, especialmente en los días inestables de la Primavera Árabe, cuando los EE.UU. no pueden darse el lujo de parecer débil o tonta en el Medio Oriente. En cuanto a los EE.UU. se refiere, los palestinos aceptaron la solución de dos estados desde 1988. En los años posteriores, varios presidentes de Estados Unidos dieron su apoyo personal a las propuestas de paz para finalizar este acuerdo, y vieron de primera mano cómo los palestinos nunca regresaron con respuestas serias a estos movimientos. El ex primer ministro israelí, Ehud Olmert dice que ofreció al presidente palestino, Mahmoud Abbas, un retorno a las fronteras de 1967 y una “solución justa de la tierra, tomando en cuenta el aspecto demográfico”. En una entrevista el año pasado, Olmert dijo que Abbas nunca respondió. También dijo que encontró en Abbas un “un socio justo, el cual se opuso al terror”. Aun así Olmert se pregunto en aquel entonces”¿Qué pasó? Esa es la pregunta de todas las preguntas que me gustaría responder, si pudiera.”

La estrategia de evitar un acuerdo final hasta conseguir mejores condiciones es algo que evidentemente buscan los palestinos, pero al hacer esto hacen ver al presidente de Estados Unidos en ridículo o ingenuo. La medida de evitar negociaciones por completo e ir a la ONU, a los ojos de América, es nada menos que lo mismo a arrojar un zapato en la cara y una puñalada por la espalda al presidente en frente de todo el mundo. El Primer Ministro palestino, Salam Fayyad, vio el peligro y se opuso a la medida de la ONU debido a la posibilidad de represalias estadounidenses, que temía que podría conducir a la una reducción de la asistencia financiera socavando la emergente economía palestina, pero no fue escuchado. El liderazgo palestino ahora espera no aprender una lección dolorosa proveniente del presidente de Estados Unidos, y sufrir las consecuencias de insultar a la única superpotencia del mundo.

Editorial Hasbara en Español

Editorial: Las Naciones Unidas le dan la bienvenida a su “NO” miembro número 194

Por Alan Glasermann

El 22 de septiembre la Asamblea General de las Naciones Unidas recibirá la petición por parte de la Autoridad Palestina para ser reconocidos como un Estado Miembro y el ingreso pleno a esta organización. Pero, ¿Realmente es un Estado? De los tres estados Palestinos que la Asamblea podría reconocer, sólo uno de ellos no cumple con los requisitos para ser un Estado, y es éste precisamente el que las Naciones Unidas piensan reconocer.

Según la Convención de Montevideo sobre los deberes y derechos de los Estados, un Estado debe poseer las siguientes características: una población; un territorio definido; un gobierno establecido y con la autoridad para hacerse valer; y capacidad para entablar relaciones diplomáticas con las demás naciones.

Tanto la Franja de Gaza gobernada por Hamas, como la Ribera Occidental administrada por Fatah, cumplen con estos cuatro criterios. Pero el que las Naciones Unidas votará, no lo hace.

Hamas controla una población en un territorio definido (la Franja de Gaza), tiene un gobierno funcionando, y mantiene relaciones internacionales con algunos países. Es decir, legalmente Gaza podría constituirse en un Estado.

En todo caso, sería un Estado emergido del golpe militar de Junio de 2007, un estado que se realiza violaciones masivas de los derechos humanos a sus propios ciudadanos. Tampoco Hamas está buscando la declaración de Estado sólo para Gaza. Lo que Hamas quiere es, eventualmente el total de la Palestina del Mandato británico, que comprende no solo Gaza y la Cisjordania, sino también al Estado de Israel. Es por esto que incluso se ha manifestado en contra de que la ONU reconozca un Estado palestino inclusive si lo hace según las líneas de 1967.

La Autoridad Palestina que administra la Cisjordania también podría cumplir con los requisitos para formar un Estado: tiene un gobierno funcionando, una población permanente, y relaciones internacionales con un gran número de países. También controla un territorio definido, que comprende lo que son denominadas zonas A y B por los Acuerdos de Oslo, más algunos territorios adicionales transferido por Israel en posteriores acuerdos. La (zona A es el área controlada en lo civil y en la seguridad por la Autoridad Palestina, y la Zona B es el área con control de la Autoridad Palestina en lo civil y con control israelí en el tema de seguridad.). Esta zona gobernada por Fatah en la ribera occidental dentro de estas líneas también podría ser reconocida como Estado.

Pero Fatah y la Autoridad Palestina no están buscando la declaración del Estado para esta entidad del margen occidental que podría cumplir con los requisitos. Su demanda mínima es un Estado que incluya Gaza junto a la ribera occidental, el este de Jerusalén, y todas las otras zonas que estuvieron bajo control jordano y egipcio antes de 1967. Fatah y la AP están demandando la titularidad sobre tierras que no están bajo su control, sino de Hamas e Israel.

A diferencia de las otras dos entidades palestinas que existen actualmente, y que podrían ser reconocidas como estados, la entidad palestina que será reconocida por mayoría en la Asamblea General en septiembre próximo, realmente es un Estado imaginario que no cumple con los requerimientos legales expresados anteriormente.

Esto debido, entre otras cosas, a que tendría dos presidentes rivales que persiguen políticas totalmente diferentes. Mahmoud Abbas se presenta como el Presidente de la entidad que reclama el reconocimiento en la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero ya no es considerado presidente por el Hamas. Y Hamas tiene sus propias leyes palestinas en el territorio que él gobierna. Abbas fue elegido en 2005 como Primer Ministro para un período que culminaría en enero del 2009, o sea que su término ha expirado. En 2009 extendió él mismo su período por un año, hasta Enero de 2010, extensión que también ha vencido.

Hamas, que controlara la mayoría en el ahora inexistente Consejo Legislativo Palestino, se opuso a la extensión del mandato de Abbas. Pero según las leyes palestinas, el presidente legal de Palestina desde Enero de 2009 es el portavoz del Consejo Legislativo, un diputado representante de Hamas. Y es por esto que Hamas no considera a Abbas como el presidente palestino. Por lo que el mandatario de este futuro Estado Palestino ni siquiera está establecido, de hecho, es Hamas quien tiene la legislación de su lado.

Por otro lado, este reconocimiento de un Estado Palestino por parte de la ONU no sería más que un simbolismo que no aportará absolutamente nada aparte de más problemas. Tomando en cuenta que en el año 2001 y en diciembre de 1988, bajo el liderazgo de Yasser Arafat,  la ONU ya  proclamó el reconocimiento de un estado palestino con la resolución 43/177 suscrita por 104 países. Y que como era de esperarse, no cambió en nada la situación del conflicto. Tal como se espera que suceda en esta oportunidad.

Aparte de esto hay que tomar en cuenta también que según la Carta de las Naciones Unidas, la cual los palestinos pasarían a estar obligado a cumplir, se establece en su artículo 4 que “Podrán ser miembros todos los estados amantes de la paz”, por lo que si la Autoridad Palestina continúa con su constitución actual que establece en su exposición de motivos la destrucción de Israel ya comenzaría sus funciones como miembro violando uno de los primeros artículos. Aparte que el artículo 73C también establece que los Estados deben promover la paz y la seguridad internacional. Esto está por verse.

Sin tomar en cuenta que el lema de Hamas es: “Amamos la muerte tanto como los israelíes aman las vida”. Está claro que sobre Hamas, no es necesario ahondar en este tema.

Hay que tomar en cuenta también que en caso de que la Asamblea General aprobase el ingreso de Palestina con las 2/3 partes de sus miembros como está previsto y los países deciden apegarse al mecanismo Unión para la Paz, ahora la Autoridad Palestina tendrá que dar un gran paso: Proclamar su independencia, pero ¿Dónde lo van a hacer? Proclamar el Estado Palestino en Nueva York es no menos que ridículo. En todo caso deberán hacerlo en la capital o al menos en el territorio de lo que reconocen como Palestina. En Jerusalén Este imposible que suceda porque ni siquiera las oficinas de la AP están ahí, así que es esperable que tendrán que hacerlo en Ramallah, pero también se ve dificultoso porque la hacerlo estarían simbólicamente renunciando a Jerusalén.

Ahora bien, no es ningún secreto que Israel no se quedará pasivo ante el reconocimiento. Sin olvidar que los Acuerdos de Oslo suscritos por Israel y la AP prohíben a las partes tomar medidas unilaterales en cuestiones fundamentales del conflicto. Lo que de hacerlo, estos tratados se queden sin efecto. Por lo que el gobierno israelí barajea distintas posibles respuestas cada una con diferentes tonos de firmeza entre las que están: renunciar completamente a todos los acuerdos, tratados y compromisos contraídos con los palestinos; y decretar la soberanía israelí en Judea y Samaria (Cisjordania) adjuntándoselas como parte de su territorio soberano.

Pero de parte de Estados Unidos ya se ha dicho que esta medida que más que aporta al proceso de paz lo complica más, traerá también consecuencias por parte de esta administración, y quizás la que más afecte a la población palestina. Esta medida con la que ha amenazado el Congreso aprobando una pre ley que consiste en dejar de enviarle la ayuda económica que todos los años le da a la AP, y que consta ni más ni menos que la mitad del presupuesto palestino. Lo que empeorará profundamente las finanzas palestinas que ya están en números rojos.

No es descabellado pensar que con lo que sueñan los políticos palestinos es que en septiembre millones de árabes de todos los países cercanos marchen hacia las fronteras de Israel e intenten ingresar por la fuerza, suscitando un fuerte enfrentamiento entre los manifestantes y el ejército israelí que traerá miles de heridos (tal como sucedió en la frontera Israelí-Siria intentando desviar la atención sobre las matanzas de los manifestantes de la ciudad de Home)  y la presencia en los medios de comunicación mundial que demonizarán a Israel como el Estado genocida de civiles indefensos que nada tenían que estar haciendo ahí más que intentar violar la soberanía del Estado de Israel. Esto mientras se alza la tercera intifada exigiéndole a Israel que reconozca a Palestina. Aunque es ridículo pensar que lo hará justamente por presiones violentas, lo que alimentaría aun más sus dudas y exigencias en materia de seguridad.

Tomando en cuenta también que la violencia solo beneficia a Hamas, quien está en una guerra civil con la Autoridad Palestina. Son ellos los únicos que saben cómo sacarle provecho a la violencia y administrarla a su favor.

No queda otra cosa que terminar este artículo exponiendo las monumentales contradicciones de Abbas citando una de sus recientes declaraciones: “Exigimos que reconozcan al Estado Palestino pero nosotros nunca reconoceremos a Israel como un Estado Judío”.

Editorial

Por Alan Glasermann

Director de: @Israelen360

israelen360@gmail.com

El presidente Peres envía una carta a los Estados Unidos en 10 º aniversario del 11 de septiembre

En este día solemne, el presidente israelí, Shimon Peres, envió esta carta al presidente de EE.UU. Barack Obama. 

Estimado Presidente Obama,

Diez años después de los ataques terroristas atroces contra las Torres Gemelas del World Trade Center, el Pentágono y el vuelo 93 de United Airlines, que mató a más de 3.000 personas inocentes en un intento sin sentido y destructivo, en mi nombre y en nombre del pueblo de Israel, queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo estadounidense y las familias afectadas en esta hora de recordación.

El 11 de septiembre fue el epítome del mal, y el símbolo de la valentía del pueblo estadounidense. EL 11 de septiembre también fue un hito en la guerra contra el terror colectivo, encabezado por los Estados Unidos, con el objetivo de construir un mundo mejor y más seguro para nuestros hijos y nietos. En consecuencia, los Estados Unidos libró una guerra implacable contra el terrorismo, que culminan en la muerte de Osama bin Laden y liberar al mundo de este flagelo que amenaza la humanidad, sin perder de vista la libertad y los derechos del hombre.

Compartimos este momento de duelo del pueblo de los Estados Unidos, ya que compartimos los mismos valores de democracia, libertad y respeto por la vida humana. Estados Unidos es un ejemplo e inspiración para todos nosotros – una nación que se ha esforzado por promover el bienestar de la humanidad sin pretender dominar a otros.

Estamos orgullosos de ser amigos y aliados con los EE.UU. El pueblo de Israel han compartido las alegrías de su nación, y hemos llorado hace una década este día en el que Estados Unidos fue atacado. Y hoy, de nuevo inclinamos nuestras cabezas por el luto de los Estados Unidos.

Nadie puede destruir la libertad. Que usted preside la promesa de que toda la humanidad, todos los seres humanos, pueda disfrutar de ella. Confiamos en su liderazgo, y estamos agradecidos por su destacada contribución para salvar las vidas de los miembros de nuestra delegación en Egipto en el momento más crucial.

Con reconocimiento enorme,

Shimon Peres

Los líderes palestinos buscan la bendición de la ONU

Por Clifford D. May

No para una solución de dos estados. Para una ejecución en dos etapas.

A finales de este mes, se espera que los líderes de la Autoridad Palestina emitan una Declaración Unilateral de Independencia (DUI)  y pedir, en palabras del ministro de Relaciones Exteriores de la AP Nabil Shaath, recibir “la bendición de la ONU”

Esa bendición no vendrá por parte del Consejo de Seguridad: Si los palestinos piden la aprobación de ese cuerpo, se espera que el Presidente Obama haga uso del veto estadounidense, aunque ha demostrado no estar inequívocamente comprometido a hacerlo.  Debería – por razones que trataré de explicar en un momento.

En la Asamblea General (AG), las bendiciones casi seguro que serán otorgadas a través de la aprobación de una resolución no vinculante. La AG tiene una mayoría anti-israelí (y anti-estadounidense) permanente donde son mayoría. Más de 50 miembros de la ONU también pertenecen a la Organización de la Conferencia Islámica (OCI). Muchos otros países están deseosos de complacer a los exportadores de la OCI de petróleo – y no disgustar a estos países exportadores de terrorismo.

La AG no tiene el poder de otorgar la condición de Estado en el sentido legal. Tampoco se puede admitir nuevos miembros en la ONU. La idea, como lo expresó Shaath, es simplemente “para ejercer presión sobre Israel.”

¿Con qué propósito? El objetivo de Shaath, y el de su jefe, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, no es lo que Obama y otros líderes occidentales favorecen: un Estado palestino al lado del Estado judío viviendo en paz. Por el contrario, como Shaath dijo claramente: “La historia de” dos estados para dos pueblos “significa que habrá un pueblo judío por allá y un pueblo palestino aquí”. Nunca vamos a aceptar esto. El fin de semana pasado, Abbas agregó: “No nos ordenen reconocer al estado judío. No lo vamos a aceptar”.

Lo que se va a aceptar en su lugar es el reconocimiento internacional de un Estado palestino dentro de las líneas de armisticio de 1949 – el punto en que los ejércitos de los estados árabes que rodean a Israel fueron detenidos después del rechazo, por primera vez, a aceptar una “solución de dos estados” situación que determino el inicio de la guerra contra Israel, la primera de varias, la intención ha sido desde entonces borrar a Israel del mapa. Nótese bien: La DUI no reconoce el derecho de Israel a existir, a su lado en la línea de armisticio de 1949 – no en Tel Aviv, Haifa o Eilat (donde los terroristas atacaron el mes pasado, aprovechando el deterioro de la seguridad en la frontera con Egipto).

En otras palabras, Shaath y Abbas contemplan la construcción de un Estado palestino como un medio no un fin. Ellos creen que un Estado palestino con reconocimiento, se puede demonizar y deslegitimar a Israel mucho mejor, el aprovechamiento de las instituciones como la Corte Penal Internacional y la dinamización de la campaña de BDS en curso (Boicot, Desinversión, Sanciones).

La verdad es que a pesar de años de un proceso de paz, apretones de manos, acuerdos, los líderes palestinos – los que llamamos moderados como los extremistas – siguen teniendo como intención, no una solución de dos Estados, sino una ejecución en dos fases: Debilitar a Israel y aniquilarla después. Desde 1949 hasta ahora, las estrategias han cambiado, pero no la meta.

La visión del estado palestino de Abbas y Shaath, usando un término del alemán es, judenrein, realizar una la limpieza étnica de Judíos en el Estado Palestino. Mientras tanto, la esperanza palestina esta en la comunidad internacional, de ejercer presión sobre Israel para que acepte un “derecho de retorno.” La apertura de las puertas de Israel a los refugiados palestinos, sus descendientes y sus familiares dejaría a los judíos como una minoría en Israel. A continuación, gozarían de los derechos de las minorías en países árabes, como la que disfruta los Bahai en Irán, los cristianos en Pakistán, y de otras minorías religiosas en otros estados de la OCI. Es decir, ellos no gozan de derechos. Los que podrían emigrar, lo harían. Algunos, tal vez sean asesinados. Un remanente podría permanecer como dhimmis -una minoría en permanente sumisión, oprimida y humillada-.

Muchos líderes occidentales eligen hacer caso omiso de estos hechos. Que luego serian más difíciles de lidiar con ellos posterior a la aprobación AG de la DUI. En ese momento, los ataques terroristas contra Israel serian más proclives a ocurrir con mayor frecuencia. Abbas ha dicho que quiere protestas pacíficas, no una intifada armada (la tercera si usted está llevando la cuenta). Pero si Hamas y Hezbollah echaran más leña al fuego, Israel no tendrá más remedio que responder. Otra guerra sería el resultado.

Los europeos que dan su apoyo reflexivo a la declaración Palestina de forma unilateral y rechazan asumir cierta responsabilidad por la matanza que esto acarrearía – aunque no esperen que derramen lágrimas saladas-. En su lugar, suponiendo que los israelíes se defiendan con éxito, los europeos, una vez más van a acusarlos de llevar a cabo una “respuesta desproporcionada”.

Todavía hay tiempo para evitar esto – si existe la voluntad de hacerlo. Ileana Ros-Lehtinen, presidente del Comité de Asuntos Exteriores Americano, anunció la semana pasada que va a introducir una legislación para cortar la financiación de los contribuyentes Norteamericanos donde: “cualquier entidad de la ONU que otorgue membrecía o cualquier otro status” a los palestinos tras la aprobación de una DUI en la AG.

Traducido al Español por:  @HasbaraEsp

La Revolución y Nosotros

LA REVOLUCIÓN Y NOSOTROS

Ron Ben Yishai, ynet.com 24.02.11

Las olas de levantamientos, que se extienden por Medio Oriente, no terminan y, por el momento, no es posible evaluar derivaciones sobre Israel y la región. Se puede determinar, ahora, que el Islam extremo será el principal ganador del caos generado. Los movimientos islámicos constituyen el principal factor organizado, en la mayor parte de los países cuyos regímenes se mueven, aprovechando la crisis para acumular fuerza e influencia política. Así ocurre en Egipto, Líbano, Túnez y Argelia y, quizás, también en Jordania.

En Egipto, Túnez y Argelia, conviven corrientes políticas laicas muy fuertes, apoyadas por el ejército y otras fuerzas de seguridad y son capaces, en el corto plazo, de evitar el control total de los islámicos en el país. Pero, si los movimientos islámicos, Los Hermanos Musulmanes en Egipto por ejemplo, continúan actuando con cuidado – a fin de ampliar su base de apoyo- y no exigen, arbitrariamente, el establecimiento de una nación de ley musulmana, conseguirán su objetivo. Esas evidencias amenazan con romper, aunque no de inmediato, nuestros acuerdos de paz con Egipto y Jordania, y lo que es no menos preocupante quebrar la disposición de esos países a continuar la cooperación en seguridad y las relaciones comerciales con nosotros. Fuentes islámicas de Egipto, y no sólo ellas, exigen “revisar” los ítems en el acuerdo de paz evitando el ingreso de significativas fuerzas del ejército egipcio a Sinaí y el convenio de suministro de gas a Israel.

Otro elemento islámico, que aprovechó a su favor el incidente, son los grupos terroristas de la Jihad Mundial. El debilitamiento del control en la seguridad de Egipto en Sinaí, a partir de los levantamientos, el derrumbe del gobierno central en Yemen y la prevista retirada de Estados Unidos de Irak, posibilitan a esos grupos, que actúan con el apoyo de Al Qaeda, reforzar sus sostenes; enrolar activistas, re-armarse y actuar con libertad contra una variedad de destinos en toda la región. Todo ello a la hora que surge un quiebre, importante, en la capacidad de Occidente por luchar contra ellos en cooperación con regímenes locales. Si cae el régimen en Jordania, es previsible un acontecimiento parecido allí. Teherán inspecciona el terreno Un tercer factor islámico, que intentará pescar en las aguas revueltas, es el régimen de los Ayatolá en Irán. Ese país pone en funcionamiento, desde ahora y con fuerza, a los chiítas aliados en Irak. Más que suponer que aumentará su ayuda a los rebeldes chiítas al norte de Yemen, estrechará sus vínculos con Hezbollah en Líbano e intentará unirlos a los chiítas en Bahrein y, quizás, en otros países árabes a orillas de las costas del Golfo Pérsico en los que vive una gran minoría chiíta, como por ejemplo, Arabia Saudita. Esa actividad iraní tiene tres destinos: amenazar a los regímenes pro-occidentales para que interrumpan la cooperación de seguridad y política con Estados Unidos, amenazar las fuentes de petróleo de Occidente si intenta actuar contra el programa nuclear de Irán y aumentar el predominio de los chiítas en toda la región, lo que promoverá la aspiración de Irán a la hegemonía religiosa y política en Medio Oriente.

El envío de dos barcos de la flota iraní, por primera vez desde 1979, por el Canal de Suez, es un ejemplo de la línea de acción iraní destinada a promover esos objetivos. El aprovechamiento de Irán de la caída del régimen de Mubarak en Egipto para conseguir el permiso de tránsito por el Canal, no modifica el equilibrio de fuerzas en la cuenca del Mar Mediterráneo a favor de Teherán o sus aliados de la región. Tampoco genera una amenaza directa hacia Israel pero representa un avance que le abre a Irán nuevas opciones de acción. Así, los Ayatolá pueden manejar, con rapidez y en secreto, desconociendo las sanciones de Naciones Unidas, sensibles componentes para equipamiento militar y a expertos de Irán y Siria, Líbano y Gaza. Los barcos militares pueden servir como base de escucha, espionaje y advertencia al servicio de Irán y sus aliados si navegan frente a las costas de Israel. También pueden participar en flotas que intenten romper el bloqueo a Gaza. Todo podrá ser frustrado si, esos barcos, pasan por una inspección antes del paso por el Canal o después de ingresar al Mar Mediterráneo. La sexta flota americana se propone concretar inspecciones e, incluso, frenar la flota militar a manos de otra expedición y ello puede conducir a una conflagración o medidas de respuesta iraníes contra la 5° Flota de Estados Unidos amarrada en el Golfo. Los bienes israelíes y el petróleo iraní El despegue de los precios del petróleo – del que somos testigos en estos días como consecuencia de la inestabilidad en el Medio Oriente- juega a favor de Irán; mejora su capacidad de enfrentar económicamente las sanciones que le impuso el Consejo de Seguridad y financiar beneficios para su población a fin de calmar la protesta popular.

El despegue de los precios del petróleo y las complicaciones en su suministro desde Libia amenazan, también, la recuperación del mercado mundial de la última crisis económica y permiten, a Irán, utilizar el arma del petróleo a fin de amenazar a Occidente si es atacada. Cabe suponer que, las probabilidades de utilizar la opción militar contra Irán, ya sea por el lado de Israel o Estados Unidos, disminuyó muchos en los últimos días. Todas esas son malas noticias desde el punto de vista Jerusalén o Washington. El despacho del primer Ministro, intenta sostener que los incidentes en la región destacan la presencia de Israel como “Isla de estabilidad y democracia en la región” y, por ello, es un bien estratégico y valioso para Occidente. Pero cabe la duda si, en ese supuesto, hay para mejorar, en algo, nuestra situación política y de seguridad. El uso de ese mantra puede, quizás, encontrar oído atento en la opinión pública de Estados Unidos y en ciertos sectores de la opinión pública en Europa, pero su sentido práctico es bastante frágil. Si el gobierno de Obama y Occidente deciden actuar, militarmente, contra el Programa Nuclear de Irán, deberán buscar, para sí, nuevas bases de acción contra el terror jihadí en Medio Oriente y cabe la duda si lo harán desde el territorio de Israel. Un hecho de esas características levantará, en Estados Unidos, la calle musulmana y aumentará el apoyo interno en los países árabes por parte de los factores islamistas y el sustento de la calle iraní en los Ayatolá.

Todo lo conseguido por Washington y sus aliados europeos – cuando apoyaron las exigencias de levantamientos y el uso de la no- violencia contra ellos- puede bajar al precipicio como consecuencia de la estrecha cooperación con Israel. La reacción en la calle árabe al veto impuesto, por el gobierno de Obama en el Consejo de Seguridad, a la propuesta de resolución de condena a los asentamientos, es testimonio de ello. Cabe la duda si Occidente ve en la situación actual, de las relaciones con nosotros, un bien estratégico y político. Lo contrario es lo correcto. El conflicto palestino-israelí genera, en éste momento, un potencial explosivo, capaz de encender, aún más, la calle árabe y poner en peligro a los regímenes pro-árabes que aún se mantienen. No hay fuerza de hablar, ni fuerza de renunciar La conflagración en Gaza, por ejemplo, que obligue a la amplia acción militar al estilo de Plomo Fundido, puede arrojar a las calles de Amán y Ramallah a masas en ira que amenazarán a los regímenes si no actúan de modo práctico y determinante contra Israel. Los palestinos en Cisjordania y quizás también los árabes de Israel pueden intentar obtener concesiones por medio de los masivos “días de ira”, que gozarán del respaldo de los medios árabes e internacionales y de la opinión pública europea. Ese tipo de “días de ira”, aprendimos de la experiencia, pueden desembocar en una Tercera Intifada aún si los organizadores no se lo propusieran realmente. Entonces, ¿Qué se hace? Algunos proponen neutralizar el potencial explosivo del conflicto israelí-palestino, por medio de la negociación sobre el acuerdo de paz.

Es bastante claro que, en el próximo tiempo, son vanas las probabilidades de alcanzarlo así o, por lo menos, un acuerdo intermedio político, con los palestinos o Siria. Israel no puede permitirse a sí misma renunciar a los beneficios defensivos que le proporcionan el Valle del Jordán o las Alturas del Golán. Pero si Netanyahu ( o su gobierno) revelan disposición de responder a las exigencias palestinas y sirias y si Israel acepta el congelamiento adicional de asentamientos en Cisjordania, cabe dudar si Abu Mazen y Bashar Asad, serán capaces – en el clima del momento en la calle árabe- de llegar a un acuerdo que los comprometa a concesiones dolorosas en temas sensibles. El temor a la respuesta de Hamas, Los Hermanos Musulmanes en Siria y la calle, los alertará. Eso será cierto si Estados Unidos es quien presente, a las partes, un gesto propio para el acuerdo o intentará forzarlo por medio de palos y zanahorias. Mubarak no estará allí para apoyar o mediar ni tampoco el Rey Abdullah se apurará a ayudar. La posición de Estados Unidos, debilitado en la región y el temor por la respuesta de los islámicos, neutralizará a los gobernantes árabes que, en el pasado, apoyaron la iniciativa de paz árabe. Desarrollar el gas, pensar en los misiles La situación actual no le deja Israel alternativa sino tomar por propia iniciativa, medidas que minimicen el peligro de conflagración. Otras reconocidas facilidades del movimiento palestino en Cisjordania, serán medidas significativas de mejora en la situación económica de los palestinos en Judea y Samaria y Gaza. Y lo más importante; evitar los pasos considerados -ante los palestinos y árabes- como provocación. Mayor cautela en todo lo vinculado a Jerusalén y la Casa del Templo es ahora la orden del día.

Se debe intentar reanudar la negociación con Abu Mazen y su gente aunque, las probabilidades de llegar a resultados, no sean muchas. Incluso un diálogo indirecto puede desarmar tensiones hasta que la situación calme en algunos meses. Al mismo tiempo, Israel debe evaluar en el largo plazo dos áreas:

1. La económica: significativa rapidez en el desarrollo de fuentes de gas que fueron descubiertas frente a las costas de Israel que nos permitirá reemplazar el gas egipcio e impedir el efecto negativo sobre la economía de Israel, como consecuencia del aumento en el precio del petróleo.

2. En lo relativo a la seguridad: en el plazo inmediato, la amenaza de misiles y cohetes fue, y será, la principal amenaza sobre Israel y hasta puede empeorar si Egipto y Jordania se retiran del acuerdo de paz con nosotros o lo ingresan al congelamiento profundo y si Irán se equipa de armas nucleares.

Por ello, la principal conclusión de la situación generada es que es preferible apurar el desarrollo de los diferentes sistemas de lanzamiento de misiles y cohetes y su equipamiento. El segundo tema, en el que se requerirá una reforma integral y un cambio en el orden de prioridades, es la cobertura de inteligencia. Las FDI requerirán evaluar nuevamente sus posibilidades de ataque terrestre, aéreo y naval y prepararse para nuevos entrenamientos que quizás se desarrollen en el futuro, en algunos años.

Todo ello necesita de una reconocida inversión económica hasta el año 2015. La falta de certeza por un lado y la falta de recursos por el otro exhiben, ante los planificadores de las FDI y del sistema de seguridad, un desafío que el Estado de Israel no conoció jamás en el área de la seguridad desde la Guerra de Iom Hakipurim.

Obama recibe a Netanyahu y Abbas en la Casa Blanca

Washington –El presidente Obama dio la bienvenida en la Casa Blanca al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y a Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, el 1 de septiembre, con los cuales hizo consultas breves antes de dejar a ambos líderes comenzar sus conversaciones de paz directas.

Antes, Obama les dijo a los reporteros en una reunión informativa, que el gobierno israelí y la Autoridad Palestina han dado pasos importantes para crear confianza y que desde mayo han entablado varias series de conversaciones de aproximación, ante circunstancias difíciles. También agregó que ambos líderes llegaron a Washington en un esfuerzo sincero para alcanzar la meta, de una solución de dos-estados, que termine con el conflicto y garantice los derechos y la seguridad tanto de israelíes como de palestinos. Ya son casi dos años desde que se realizaron las primeras conversaciones directas, dijo Obama.

Obama fue anfitrión de Netanyahu y Abbas junto con el presidente egipcio Hosni Mubarak y el rey Abdulah, de Jordania, en una cena en la Casa Blanca antes del comienzo de las conversaciones directas para la paz el 2 de septiembre. En las charlas también participará la secretaria Hillary Rodham Clinton, junto a otros voceros que han trabajado para impulsar las conversaciones para reforzar las negociaciones directas.

El presidente también sostuvo reuniones bilaterales por separado con los cuatro líderes mundiales en la Oficina Oval.

En una reunión informativa, el agosto 20, Clinton dijo a los reporteros que con el reinicio de las conversaciones directas, para resolver asuntos importantes pendientes, el proceso de paz podría completarse en un año. Dijo además que las conversaciones abordarán cuestiones que figuran en el meollo de las negociaciones desde 1979.

Los puntos centrales, a ser tratados en el proceso de paz israelí-palestino incluyen la determinación de fronteras definitivas para un estado palestino, el futuro de Jerusalén, asentamientos israelíes en las áreas ocupadas, el derecho del retorno para los refugiados palestinos, derechos de agua y las futuras relaciones entre los dos estados, que incluyan garantías para la seguridad israelí.

“Al presidente y a mí nos alienta el liderazgo del primer ministro Netanyahu y del presidente Abbas y compartimos plenamente su compromiso con lograr la meta de dos estados — Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y seguridad,” dijo Clinton.

Obama aseveró que el propósito de estas conversaciones es claro. Las negociaciones son para resolver completamente los asuntos relacionados con el estatus, agregó.

Por Merle David Kellerhals Jr.

http://www.america.gov

¿Otro proceso de paz?

La invitación del presidente estadounidense Barack Obama a relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos cobrará formato ceremonial el próximo 1 de septiembre cuando Washington será anfitriona del premier israelí Binyamín Netanyahu y del presidente palestino Mahmoud Abbas, junto a los líderes de Jordania y Egipto. El diálogo bilateral es, llamativamente, un éxito en sí mismo, dado que la parte palestina se mostró renuente al mismo durante los últimos meses prefiriendo en su lugar unas tratativas indirectas con mediación de terceros. La Autoridad Palestina radicalizó su postura luego de que la Administración Obama hiciera de los asentamientos un tema estructural de la disputa, y tomó considerable presión estadounidense persuadir a Abbas que debía desistir de elevar precondiciones al diálogo y de que éste debía ser triangulado.

Pero este es el comienzo, no el fin. Existe una moratoria auto-impuesta por el gobierno israelí para la construcción de asentamientos que vencerá a fines de septiembre. Presionado por las facciones opositoras radicales y por elementos internos a su agrupación Fatah, Abbas ha dicho que si la moratoria no es extendida, los palestinos abandonarán las negociaciones. El gobierno israelí, por su parte, está basado en una coalición que incluye componentes contrarios a la paralización en la construcción de asentamientos, y de mantenerla correría el riesgo de una convulsión interna. Existe a su vez un crecimiento demográfico natural que impone sus propias tensiones sobre la realidad: mientras que la tasa de crecimiento poblacional total en Israel es del 1.8%, en Judea y Samaria la población judía crece al 5%. La necesidad de nuevas viviendas aumenta con ella.

Los maliciosamente llamados colonos han sido tan ampliamente demonizados ante la opinión pública internacional que difícilmente vaya a haber comprensión a propósito de este dilema. Si el gobierno de Netanyahu fuese a cumplir con el plazo anunciado para la moratoria, la construcción de asentamientos fuese renovada, y los palestinos repudiasen las negociaciones ¿qué dudas caben de que el mundo entero acusará a Israel de socavar las oportunidades para la paz? A esto debe agregarse el reclamo histórico del pueblo judío sobre esa área y la no menos importante cuestión de la seguridad. Cuando Yasser Arafat rechazó las ofertas territoriales sorprendentemente generosas de Ehud Barak en el año 2000, el repliegue unilateral de Israel del Líbano acababa de ocurrir, el de la Franja de Gaza aún no había acontecido, y ninguno todavía había dado lugar a sendas confrontaciones con milicias chiítas y sunitas, fuertemente armadas, de las cuáles hoy no solamente una de ellas sino que ambas están al servicio de Irán. ¿Puede Israel obviar las lecciones trágicamente evidentes de sus concesiones? ¿Cómo impactará ello en una Autoridad Palestina que reclama una retirada israelí a las fronteras de 1949?

La AP que controla Cisjordania al mando de Abbas no es Hamas, el optimista dirá. Ha reconocido formalmente a Israel y está dispuesta a negociar con ella, observará. Es de extracción nacionalista-secular y en consecuencia librada del dogma del pan-islamismo religioso que le impediría ser concesiva, agregará. ¿Pero que hemos de hacer ante el hecho de que la incitación anti-judía continúa sin pausa en la prensa que ella controla? ¿O ante la realidad de plazas que han sido recientemente bautizadas en honor a terroristas que han masacrado a israelíes en el pasado? Dalal Mughrabi, quién en 1978 ocasionó la muerte a 37 israelíes y un estadounidense, ya tiene su propia plaza en Ramallah, asiento de gobierno de la AP. Omar Muhammed Ziyada, quién se inmoló en un atentado suicida en Herzlia en 2002, provocando la muerte a un adolescente e hiriendo a otros 16, posee una plaza en su honor en la localidad de Madama, por decisión de la AP.

¿Y que con el pequeño tema de la identidad de Israel, la insignificante insistencia del primer ministro de que su país sea reconocido como un estado judío, lo cuál motivó las siguientes reacciones proporcionadas?: “Un estado judío, ¿Qué se supone que ello significa?” (Abbas), “[Netanyahu] tendrá que esperar mil años antes de encontrar un palestino dispuesto a acompañarlo” (Erakat), “La exigencia de Netanyhau que los palestinos reconozcan a Israel como el estado judío está arruinando la oportunidad para la paz” (Mubarark).

Pero aún si estos escollos fuesen superados, y aún si los demás temas de la contienda fuesen justamente solucionados (refugiados, Jerusalém, fronteras finales), todavía restaría lidiar con un inconveniente: el completo rechazo de Hamas al reconocimiento -menos aún la negociación con- el estado de Israel. Dado que esta agrupación fundamentalista controla la Franja de Gaza, cabe preguntarse si Israel podrá simultáneamente tener paz con una parte del futuro estado palestino, y guerra con la otra. Este es un conflicto terco y ya ha demostrado en el pasado ser inmune a los deseos y esperanzas de la comunidad internacional. Los esfuerzos por la paz deben ser apoyados, pero con el cuidado de que no vayan a resultar en catástrofes… como ser nuevas intifadas.

Por Julián Schvindlerman

Comunidades 1/9/10