El Islam es incompatible con occidente

Giovanni Sartori

«Estamos en manos de políticos ignorantes, que no conocen la Historia ni tienen cultura. Solo se preocupan por conservar su sillón. Pasan el día escuchando la opinión del contrario y pensando en qué respuesta darle. Así no se construye nada. No hay líderes ni hombres de Estado y así nos va: la Unión Europea es un edificio mal construido y se está derrumbando. La situación se hace más desastrosa porque algunos han creído que se podían integrar los inmigrantes musulmanes, y eso es imposible».

Giovanni Sartori

En esta larga entrevista, Giovanni Sartori, de noventa y dos años, uno de los mayores expertos en ciencia política, entre los más leídos y estudiados del mundo -con obras de referencia imprescindibles como «Partidos políticos» o «Teoría de la democracia»-, analiza con lucidez los asuntos de más candente actualidad: inmigración, Europa, islam, multiculturalismo,xenofobia, guerra de religión, superpoblación, etcétera.

Ideas proféticas

Profesor en Florencia, su ciudad natal, y en Stanford, Harvard, Yale y Columbia, con nueve «laureas honoris causa» y numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2005), ha escrito con estilo vivaz y muy directo ensayos que han abierto grandes debates: «Qué es la democracia» (1997); «La sociedad multiétnica: pluralismo, multiculturalismo y extranjeros» (2001); »Homo videns: la sociedad teledirigida» (1998). Publicó su último libro en junio pasado: «La carrera hacia ninguna parte. Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro».

Por sus diagnósticos y severas críticas sus obras fueron recibidas al principio con recelo; pero muchas de sus ideas y pronósticos se han revelado proféticos. Por eso, no le sorprende que, en un exceso de tolerancia que supuso «renegar de nuestra cultura», media docena de estatuas desnudas fueran cubiertas en los Museos Capitolinos de Roma para no molestar al presidente de Irán, Hasan Rohani. «Fue una payasada, reflejo de un mundo imbécil que hace solamente lo que encuentra útil y conveniente al momento. Uno tiene derecho a que se respeten sus principios y tradiciones».

Falta de respeto

Puede considerarse una anécdota, pero es un episodio significativo, como otros que se han sucedido en el último mes y que reflejan que están cambiando mucho las cosas en Europa, sobre todo en relación con la inmigración, que desborda las fronteras del continente y pone en evidencia la dificultad de integrar a los inmigrantes musulmanes, por su falta de respeto a valores muy arraigados en la cultura europea, como son la tolerancia y la igualdad entre el hombre y la mujer.

En Fin de Año se produjeron en Colonia, y en otras dos ciudades alemanas, agresiones sexuales de casi un millar de jóvenes árabes, en su mayoría marroquíes y argelinos, a mujeres que encontraron en su camino. La noche que inauguraba 2016, en el país que ha abierto generosamente las puertas a casi un millón de prófugos de Oriente Medio y de otras zonas en guerra, quedaba manchada por lo que se ha considerado un gravísimo episodio de enfrentamiento de dos civilizaciones. Se ponía de manifiesto que la relación del islam con las mujeres es un asunto devastador y que existe un abismo cultural insalvable entre la Europa rica y liberal y algunos de países árabes. Los datos lo confirman: según una encuesta realizada por el centro de investigación Pew en 2013, más del 90 por ciento de marroquíes y tunecinos piensan que la esposa debería obedecer siempre al marido.

«La Unión Europea es un monstruo, una entidad muerta. No es capaz ni de parar la inmigración»

Para comprender mejor lo que representa la mujer en el mundo de Alá y por qué es agredida sexualmente, el escritor argelino Kamel Daoud da esta explicación: «La mujer es negada, velada, encerrada, poseída. El cuerpo de la mujer pertenece a todos, pero no a ella, y no es visto como lugar de libertad».

¿Es posible entonces que un inmigrante, educado en una cultura o una religión distinta de la nuestra, como el islam, se pueda integrar, negando los principios que forman parte de su educación, de su sensibilidad? Para el profesor Sartori la integración ético-política es imposible: «El islam es incompatible con nuestra cultura. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá, mientras que en Occidente se fundan en la democracia, en la soberanía popular».

Sentido común

¿Qué significa integrarse? Angela Merkel lo ha dicho claramente: «Queremos que los inmigrantes absorban los fundamentos culturales de nuestra convivencia»; es decir, el sistema de valores, de reglas y de comportamientos que rigen entre nosotros. Tal proyecto está en contradicción con la idea del multiculturalismo que se ha intentado imponer en Occidente, siguiendo la línea de lo políticamente correcto. Ese multiculturalismo se basa en que en una sociedad puedan convivir sin problemas culturas diversas. Según Giovanni Sartori, eso es imposible: «El multiculturalismo no existe. En nuestra sociedad tenemos unas normas generales, unos principios. El inmigrante puede hacer en su casa lo que quiera, pero debe aceptar las reglas de el Estado que le acepta».

A este respecto, cabe destacar al imán de Colonia Sami Abu-Yusuf, quien en una entrevista declaró que la responsabilidad de las violencias sexuales de Nochevieja no se debían atribuir a los jóvenes, sino a las mujeres que iban por la calle medio desnudas y perfumadas. El imán lleva decenios en Alemania, pero no ha dado un solo paso hacia la cultura que le ha acogido, mostrándose como un invasor arrogante. ¿Se puede dialogar con un troglodita que ve un demonio en la feminidad? El profesor Sartori lo tiene muy claro: «A quienes no están dispuestos a aceptar nuestras normas, se les debe colocar en la frontera para que se marchen a su casa».

Giovanni Sartori esta considerado como un liberal progresista. Cuando le digo que desde la izquierda le pueden reprochar sus ideas, o verlo como xenófobo o conservador, responde con firmeza: «La izquierda ha perdido su ideología. Utilizan la palabra multiculturalismo como una nueva ideología, porque la vieja ha muerto. Pero no tienen ni idea. No saben lo que es el islam. Son unos ignorantes. A mí no me importa la derecha o la izquierda, sino el sentido común».

La integración de musulmanes en sociedades no islámicas no se ha logrado porque, asegura, «el islam no tiene capacidad de evolución». Cita, por ejemplo, a la India, «donde hay 14 millones de musulmanes, muy pobres y maltratados; después de mil años, resisten sin integrase, enemigos eternos de los hindúes». Y ya más cerca, el profesor Sartori recuerda lo que ocurre en los países europeos: «Los musulmanes de tercera generación no solo no se han integrado, sino que son los más rebeldes. Odian a Occidente porque no tienen trabajo y muchos se sienten atraídos por el islam fanático».

En peligro

La inmigración actual se está produciendo sin un flujo ordenado, porque, aparte de la que tiene motivaciones económicas, es fruto de guerras. Ante la suspensión de los acuerdos de Schengen en algunos países hasta ahora muy favorables a la inmigración, como Dinamarca o Suecia, Sartori indica: «No se puede practicar una política de puertas abiertas, como ingenuamente cree alguna izquierda. Está bien hablar de solidaridad, porque los inmigrantes pueden ser un elemento positivo para nuestra economía, pero los flujos migratorios hay que regularlos. Quien entra en Europa debe tener documentos, una identidad segura».

En definitiva, sostiene Sartori que «Occidente y sus valores están en peligro porque no se está dando una respuesta adecuada al fundamentalismo islámico». Hace ya quince años que, en el «Corriere della Sera», Sartori afirmó que estábamos asistiendo a «una guerra inédita con cuatro características: terrorista, global, tecnológica y religiosa». Hoy lo reafirma con más fuerza, viendo el terrorismo del Daesh: «En una guerra hay que emplear todas las armas que uno tiene a su disposición. Nosotros, Occidente, somos los agredidos, con un terrorismo de una ferocidad que nuestra memoria histórica no recuerda. Además, cuando un hombre-bomba, kamikaze por la fe, se hace explotar en medio de civiles, el enfrentamiento ha llegado al máximo».

«No se puede practicar una política de puertas abiertas, como cree alguna izquierda»

«Aparte del componente militar, que es importante, pero secundario, es una guerra que se gana o se pierde en casa -añade-. Se vence si sabemos reaccionar ante la pérdida intelectual y moral en que hemos caído. Y se pierde si dudamos o nos olvidamos de nuestros valores que dan fundamento a nuestra civilización ético-política». ¿Y cómo acabará? Su respuesta no es muy reconfortante: «Veremos. Este es un mundo que se está suicidando».

Sartori está escribiendo la segunda parte de «La carrera hacia ninguna parte», ensayo para el que pensó otro título, «La carrera hacia la ruina». «Caminamos sin ideas sobre cómo progresar con tantos como somos, demasiados…», dice. Precisamente, «la superpoblación es el cáncer de fondo de nuestra sociedad». Es una de sus grandes preocupaciones, a la que dedicó «La tierra explota, superpoblación y desarrollo» (2003).

Especialmente crítico con la Unión Europea, asegura: «Es un monstruo. La Europa de los 28 es una entidad muerta, no existe. No es capaz ni de parar la inmigración. En mi nuevo libro aporto soluciones: Europa necesita un presidente experto en economía».

El «tranquilismo»

«Yo soy realista y tengo un lema muy claro -explica-: el pesimismo es peligroso si nos lleva o induce a la rendición; el mal lo hace el optimismo o el “tranquilismo” que conducen a no hacer nada».

No se siente solo el profesor Sartori desde el punto de vista intelectual. Coincide con su duro diagnóstico europeo el sociólogo francés Alain Touraine, que acaba de recibir en Italia el Premio Nonino como «maestro de nuestro tiempo»: «Los países europeos son hoy incapaces de integrarse completamente en la economía mundial y globalizada. Acabo de volver de California y me ha impactado, hablando con los americanos, que para ellos el mundo de mañana se refiere solo a EE.UU. y China. Han abandonado Europa. No nos toman en serio. Para ellos somos solamente un destino para sus vacaciones».

Desde el punto de vista sentimental, Sartori siempre tiene cerca, también durante esta conversación, a su mujer, Isabella Gherardi, pintora y fotógrafa, de la que le separan «solo» treinta y nueve primaveras. ¿La receta de la convivencia? «Buen humor y no preocuparse por el paso del tiempo». Así concluye la entrevista el viejo y sabio profesor, que ha sembrado cultura política en la derecha y la izquierda, y que todavía tiene mucho que enseñar: «Al menos espero acabar este libro. Después, basta. No soy infinito».

Fuente: Giovanni Sartori, Premío Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2005 -ÁNGEL GÓMEZ FUENTES – @ABC_Cultural

El origen de ISIS y su guerra contra el mundo

En 1492 las tropas de los reyes católicos Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón pusieron fin a ocho siglos de dominación mora sobre gran parte de la península Ibérica, al derrotar al califato de Al Andaluz y al reino nazarí de Boabdil. Más de quinientos años después, un líder yihadista de Irak se proclama nuevo califa con la intención de revertir aquella derrota y establecer su dominio a lo largo de Irak, Siria, Libia, Marruecos y la Europa mediterránea.

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¿POR QUÉ ISRAEL ES LA MEJOR NACIÓN DEL MUNDO?

Giulio Menotti

No sé de otra nación en la tierra que desde su fundación,hace menos de setenta años, tuvo que sacrificar 23 mil soldados. No sé de otra nación en la tierra que aun no tiene fronteras reconocidas. No sé de otra nación en la tierra, cuya población vive bajo una tensión emocional perpetua. No sé de otra nación en la tierra, amenazada de ser borrada del mapa. No sé de otra nación en la tierra, tan amenazada por boicots en todo el mundo. No sé de otra nación en la tierra donde los ganadores tienden a perder guerras. No sé de otra nación en la tierra, que provee a su propio enemigo de agua, electricidad, alimentos, armas y tratamientos médicos. No sé de otra nación en la tierra donde sus huéspedes, en visitas oficiales, pronuncian palabras irrespetuosas y ofensivas en contra de su anfitrión. Pero tampoco sé de otra nación en la tierra, que haya registrado tantos milagros.

Imaginen a un Judío desnudo, indefenso en los hornos crematorios o cámaras de gas, frente a un oficial nazi, que solo piensa que va a deshacerse del cáncer Judío, que va a terminar con ése fenómeno único de casi 7.000 años.

¿Podría esa indefensa víctima Judía, desnuda, imaginar que 50 años más tarde, otros Judíos estén volando aviones F-16s  en los cielos de Israel? ¿Podría esa indefensa víctima Judía, imaginar que la población actual de Judíos en Israel, sería nueve veces mayor que la de 1948, año de la creación del Estado? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es mucho más feliz que todos los países europeos? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israeltiene la mayor producción de publicaciones científicas per cápita en el mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israelproduce el mayor número de publicaciones de nuevos libros del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía, imaginar que Israel es la única nación del planeta que comenzó el siglo XXI con una ganancia neta en el número de árboles en su territorio ? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel tiene el mayor número de maestros de ajedrez por habitante, en cualquier país del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es la nación cuyos académicos producen más documentos científicos por habitante, que en cualquier otra parte del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es la nación con la mayor proporción de títulos universitarios en su población general,  que todo el resto del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es el país que, en proporción a su población, posee el mayor número de lanzamiento de compañías de alta tecnología del mundo? ¿Podría esa indefensa víctima Judía, imaginar que Israel es el país con el porcentaje per cápita más alto del mundo de ordenadores domésticos? ¿Podría esa indefensa víctima Judía,  imaginar que Israel es la nación con un modelo de absorción de inmigrantes único y más grande en la tierra?

Desafortunadamente, usted no va a encontrar artículos que hablen bien y de la superioridad de Israel en los medios de comunicación (tampoco israelíes),  porque eso no encaja con el estereotipo de ocupante sionista colonialista. En la conciencia del mundo la palabra Israel, debe ser equiparada con miedo. Israel acaba de salir de otra guerra contra terroristas, cuyo valor es inferior a la de los animales.

¿Sabe usted de cualquier especie animal que ante el peligro se refugie detrás de sus propios hijos?

Pero el Estado Judío, a pesar de sus medios, sus políticos cínicos, una vez más demostró al mundo,  que es lo mejor que la humanidad tiene para ofrecer. Ésta esperanza está impresa en los rostros de los soldados heridos o caídos de Israel.En ésas caras hay gozo vivir, no tristeza u odio. Los terroristas y sus protectores occidentales quieren destruir a Israel porque es una luz para las naciones. ES ÚNICO en el mundo en que vivimos.

“IL FOGLIO” – GIULIO MENOTTI*

La amenaza misilística Iraní

Una de las críticas más importantes con respecto al acuerdo nuclear iraní, es la aparente ausencia a imponer limitaciones a las capacidades misilísticas de Irán. Aquellos que apoyan el acuerdo aseguran que se han tomado las previsiones para restringir la capacidad de Irán para construir misiles diseñados para llevar cabeza nucleares, por los próximos ocho años.

Sin embargo a pesar de lo que aseguran aquellos que apoyan esta acuerdo con Irán, el ministro de relaciones exteriores iraní, asegura que el acuerdo alcanzado muy poco tiene que ver con el programa misilístico iraní de armas convencionales, ya que no están destinadas a llevar armas nucleares. Entonces: ?El acuerdo nuclear con Irán reduce la amenaza de su capacidad misilística, o deja un vacío para que Irán construya libremente misiles con capacidad de llevar eventualmente armas nucleares?

Misil Shahab-3

Es muy bien sabido que existen misiles que fueron diseñados para llevar armas nucleares y de ser necesario, son capaces de llevar cabezas con armas convencionales. De igual manera, muchos misiles balísticos fueron construidos para misiones convencionales, como el misil soviético Scud, capaz de cargar una cabeza nuclear. Pero para Irán, las limitaciones que establece el acuerdo nuclear, dichas limitaciones son en cuanto a los misiles diseñados para cargar con cabezas nucleares, es irrelevante, dado que los misiles de mediano alcance iraníes son de doble propósito.


Así que es lógico razonar que el acuerdo nuclear, no va a bloquear o ralentizar el programa misilístico iraní. En cualquier caso, todos los activos financieros que fueron liberados como consecuencia del tratado, van a servir para reforzarlos. Nada de qué preocuparse, claman los que abogan por el acuerdo, ya que según ellos, los misiles convencionales iraníes no son para nada certeros. Sin embargo la realidad es que Irán está innovando e introduciendo un sistema de guia sumamente preciso en toda la gama de armas balísticas GAMUT. Especialistas como Anthony Cordesman, aseguran que para 2016 Irán tendrá en operatividad una variante del Shahab 3, capaz de alcanzar objetivos de hasta un rango de 1.700 km, con una precisión sin precedentes. En un video reciente se pudo ver un prototipo de este misil, dejando claro lo preciso del mismo y la capacidad de los iraníes de controlarlo en vuelo.

En la región del Golfo, misiles de precisión de corto alcance que pueden destruir objetivos como hangares en bases aéreas ya han sido desplegados. Estos misiles de corto alcance tan precisos cambian la realidad en el terreno, estos mismos misiles podrían alcanzar objetivos de infraestructura civil e incluso plantas de energía nuclear ocasionando una catástrofe similar a la desgracia de Chernobyl. En cualquiera de estos escenarios, la amenaza existencial es real, llámenlo como lo quieran llamar.

La amenaza misilística iraní, está creciendo en cantidad y calidad. Con el cese de las sanciones al régimen iraní, Irán es más proclive a incrementar sus programas balísticos y equiparse por medio de las naciones del oeste en cuanto a tecnología, que están dispuestas a facilitar la transferencia tecnológica necesaria para rehabilitar a la República Islámica de Irán.

HASBARA ESP

La corte del Rey Salomon

La Historia
Dos mujeres se presentan en la corte del Rey Salomón alegando cada una ser la madre de un bebé recién nacido y reniegan de uno que había fallecido. Ambas mujeres habían dado a luz recientemente y ambas ocupaban la misma casa, lo cual complicaba aún más la situación. La corte sólo tenía como prueba la palabra de las mujeres ante esta circunstancia. Fue entonces cuando el Rey ordenó que le trajeran su espada y le pidió a las mujeres que si querían resolver este asunto en su corte debían aceptar su decisión hasta el final, ambas estuvieron de acuerdo y es cuando el rey dio su veredicto. Como es bien sabido el Rey Salomón decidió cortar al bebé por la mitad para que cada madre recibiera una porción equitativa, y así resolver la disputa entre las dos mujeres.
Corte del Rey SalomonFue entonces que la verdadera madre optó por renunciar a la maternidad del bebé con el fin de que el mismo no se viera afectado por el fallo de la corte y de esta forma demostró su amor incondicional al recién nacido, en cambio la otra mujer si estaba dispuesta a permitir que la corte partiera en dos al bebé, delatandose como la falsa madre ya que esta última prefería perder su maternidad antes de ver a la otra mujer feliz junto a su legítimo hijo.
La Tierra
Por décadas, el Estado Judío de Israel, ha sido acusado de un sin fin de alegatos absurdos que van desde ser un “Estado Ilegítimo” hasta ser el origen de todos los males del medio oriente. Sin embargo a pesar de cualquier acusación insensata por parte de los detractores del pueblo judío, existe una realidad irrefutable en el terreno: El pueblo judío ha reconquistado su independencia política en su patria ancestral, Israel. Esta verdad absoluta ha traído como consecuencia que la nación árabe toda, (la madre dispuesta a ver a un recién nacido partido en dos con tal que la verdadera madre no tenga nada) desde que Israel se volvió a levantar como una nación independiente y soberana, ha tratado de descuartizar al pequeño estado judío a través del tiempo con guerras de aniquilación, boicots económicos, bloqueos internacionales y en foros mundiales. Teniendo como un único argumento el odio al pueblo judío.
El Juicio
¿Cuanto y más una madre puede pedir por el bienestar de su hijo? ¿Cuanto y más una madre ama a su hijo? ¿Cuanto y más una madre quiere ver a su hijo crecer sano? Es solo cuando el amor es legítimo, propio e irremplazable que una madre hará todo lo que tenga que hacer por ver a su hijo crecer sano y fuerte. Por el contrario la falsa madre, aquella que se aprovechó de la oscuridad de la noche para robar un bebe que no le pertenecía, poco hará por verlo fuerte, poco hará por su bienestar y muy poco hará por demostrar su amor al encontrarse ante una situación de vida o muerte como la presentada en la corte del Rey Salomón.
Es así como ante una situación como la amenaza nuclear iraní que enfrenta Israel, los palestinos poco hacen por procurar el bienestar de su recién “nacida democracia” (sin renovación ya desde 2007…), poco hacen para demostrar el amor a la tierra que dicen ser sus “legítimos herederos” y muy poco hacen por evitar que Irán lleve a cabo sus intenciones de adquirir la bomba atómica. Ante esta situación sin precedentes el mundo solo observa y acepta negociar con el delirante estado iraní un acuerdo que lejos de ser una solución aceptable, es la antesala a una amenaza de proporciones inaceptable para el Estado Judío de Israel. A la falta de un Rey Salomon que pueda decretar un fallo justo y equitativo ante esta situación, solo queda usar la razón y darse cuenta que tanto los palestinos como los iranies estan participando en un rally suicida con tal de aniquilar al pueblo judío. Es por esto y mucho más que el Estado Judío tiene el derecho legítimo de proteger a sus ciudadanos de cualquier amenaza externa y el deber de proteger su legítimo hogar nacional, la tierra de Israel.
Nethanel Frank
Para: @HasbaraEsp

9 puntos claves del discurso de Netanyahu

> 1. El pueblo judío sufre otro intento de aniquilación, dadas las intenciones Iraníes de obtener capacidad nuclear con fines armamentistas.
> 2. El régimen de Irán es tan radical como siempre.
> 3. La batalla entre Irán y Daesh (Edo. Islámico) no debe convertir a Irán en “aliado” de EE.UU. Ambos representan una amenaza a la paz regional.
> 4. En cuanto a Daesh, el enemigo de tu enemigo es tu enemigo. Acabar con Daesh (EI) y permitir a Irán obtener armas nucleares sería ganar la batalla pero perder la guerra.
> 5. Daesh e Irán compiten por la corona del Islam militante, es un “mortal Juego de Tronos”
> 6. Las negociaciones del grupo 5+1 con Irán, no implica el desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento de uranio,  quedarían bajo “supervisión”.
> 7. El acuerdo no acabará con las armas. Acabará con el control de las armas.
> 8. Es necesario buscar un “mejor acuerdo”. Ya que “es mejor ningún acuerdo que un mal acuerdo nuclear”.
> 9. No podemos apostar la seguridad mundial a la esperanza de que Irán cambie a mejor.

Por: @HasbaraEsp

Estado islámico / Daesh y su origen no judio

¿Es la entidad terrorista “Estado Islámico” judía?

Daesh

¿Difícil de creer? No para los sospechosos habituales que siempre están detrás de un buen culebrón anti-sionista/judío/israelí.

Por mas irracional que parezca estos activistas pro “ingsoc” amantes de Big Brother versión yihadista ya comenzaron a esparcir sus teorías sobre el estado islámico, donde según ellos, los agentes del “EI” son en realidad sionistas/israelíes/judíos que han abandonado la comodidad de su hábitat imperialista para unirse a la organización yihadista corta cabezas en mitad de una zona devastada por una guerra sin cuartel contra la libertad, la libertad ha elegir, la libertad ha elegir y ser libre para existir.

Si, esa es la guerra que estos fanáticos están librando, contra la misma vida y la libertad a vivirla. Ya no cabe ninguna duda que estos terroristas están en guerra contra todo lo que no sean ellos. Asi que pensar que no tocaran a su puerta tarde o temprano, es sin duda alguna, una estupidez premeditada.

Estado Islámico / Daesh

Seguro estarán pensando: ¿Como es que ahora los “activistas” de lo absurdo e irracional aseguran que el EI está auspiciado por el Mossad? La respuesta se encuentra en el simple hecho que estos autoproclamados herederos del califato de Mahoma, están haciendo lo que mejor saben hacer, celebrar la maldad en orgías de cruentas decapitaciones, fusilamientos masivos de civiles/prisioneros de guerra y violaciones arbitrarias a mujeres no practicantes de su visión medieval del islam. El asunto es que estos salvajes han encontrado en la tecnología un canal para difundir su barbárica cultura al resto del mundo al usar la función compartir al resto de la humanidad, la cual horrorizada no hace mas, que ser uno de los millones de seguidores de esta red social de sádicos virales, donde al parecer algún funcionario del ministerio de la “verdad” del califato islámico se percato que el “over sharing” de sus cruentas practicas tal vez fueron un poco pasadas de tono y que al final de cuentas solo lograron generar rechazo incluso entre las versiones mas modernas (no menos radicales) de sus pares en esta lucha contra la civilización.

El asunto esta en que a diferencia de cualquier otro fenómeno viral, que en algunos casos invita a consumir algún producto como aquel señor famoso de los desodorantes old spice o el gato bailarín, esta campaña busca una sola cosa: aterrorizar a todo ser humano no practicante del islam radical conocido como Yihadismo.

Si por supuesto, se nos ha olvidado elaborar la conexión del Estado Islámico con el Sionismo, difícil tarea, ya que solo una mente en donde la misma idea del sentido común es una herejía, es posible elucubrar dicha paradoja.

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OPINIÓN: Europa tiene culpa en la masacre de Charlie Hebdo / Por Pedro Cobo

Pedro Cobo

Nota del editor: Pedro Javier Cobo Pulido es profesor de Estudios Internacionales y Estudios generales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y analista de temas sobre Medio Oriente. Actualmente tiene en imprenta el libro “Theodor Herzl. El origen del Estado de Israel”. Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a Pedro Cobo.

Una vez más el terrorismo islámico ha golpeado a Europa. No hay que estar de acuerdo con la línea editorial de Charlie Hebdo para condenar un crimen de esa magnitud; ni se puede justificar la acción argumentando que los ejércitos occidentales matan a miles de inocentes en Medio Oriente; ni se puede aducir, como algunos medios lo han hecho, que “ellos se la buscaron”.

Charlie HebdoNo me gusta la sátira de Charlie Hebdo: es irreverente y en muchas ocasiones extremadamente ofensiva para las creencias, no solo de musulmanes, sino también de cristianos. Aún así hay que defender uno de los principios sagrados de la democracia: la libertad de expresión. Hay muchas formas de protestar contra lo que te desagrada: no comprar, escribir cartas al editor, poner una demanda si fuera el caso de difamación, etc. Pero en ningún caso se puede argumentar que la violencia sea el medio para acabar con una publicación discordante con tus ideas. Pero creo que Europa tiene gran parte la culpa de sus propias desgracias. Y no porque haya participado más o menos activamente en las guerras de Iraq o Afganistán, sino por su desidia para defender sus propios principios: que los derechos humanos –entre los que están la libertad de expresión y la libertad religiosa- son universales. La presión de Europa en ese tema en los países musulmanes ha sido mínima, cuando no inexistente. Tuvo que ser el Ronald S. Lauder, presidente del Congreso Mundial Judío, quien no hace muchos meses dijo: “¿Por qué el mundo permanece en silencio mientras los cristianos son sacrificados en Oriente Medio y en África?”.

En marzo del 2011, Shahbaz Bhatti, católico, ministro de las minorías en Pakistán, fue asesinado por ir contra la ley de la blasfemia. El había dicho que “la ley de la Blasfemia es una herramienta de violencia contra las minorías, especialmente contra los cristianos” y “me puede costar la vida, pero seguiré trabajando para modificar una ley que se usa para saldar asuntos personales”. No recuerdo condenas europeas sobre el asunto. Ni tampoco ha habido clamor en la prensa occidental por casi el millón de cristianos que tuvieron que salir de Iraq tras la caída de Saddam Hussein debido a la constante persecución a la que se ven sometidos.

No parece que haya ningún tipo de presión internacional por la discriminación que los coptos sufren a diario en Egipto. La discriminación contra las minorías en los países musulmanes mayoritarios es una rutina. Incluso en la propia Turquía, quizá el país de mayoría musulmán más laico, es prácticamente imposible construir una iglesia. Sin embargo, en Europa el dinero de Arabia Saudita fluye para construir mezquitas. En diciembre, en la gran mezquita en las afueras de Madrid- construida con dinero saudí- se desarticuló un comando de yihadistas. Irónicamente en Arabia Saudita tener una biblia en tu casa puede significar la cárcel.

En muchos países musulmanes el proselitismo con musulmanes está estrictamente prohibido e incluso puede costar la muerte del convertido y de los evangelizadores. En el 2006, Abdul Rahman, afgano convertido al cristianismo, fue condenado a muerte por su conversión. Finalmente, tras la presión internacional pudo escapar gracias a un subterfugio: se le declaró incapacitado mentalmente. En Europa es frecuente que los propios gobiernos apoyen económicamente la construcción de mezquitas y el proselitismo del Islam está permitido. Europa es culpable, y no porque permita críticas al Islam, ni tampoco porque permita construir mezquitas en sus tierras –la pluralidad, la tolerancia y la igualdad de oportunidades a todas las religiones es un fundamente que no se debe perder- sino porque no ha exigido reciprocidad. No se puede dejar que una cultura penetre en terreno propio sin pedir que te dejen difundir la tuya en el contrario. En agosto de 2014, el obispo caldeo de Mosul, Monseñor Emil Nona, fue tajante al comparar las dos culturas y avisó de los peligros a los que se está sometiendo el propio Occidente. “Sus principios liberales y democráticos no valen nada aquí. Deben considerar otra vez nuestra realidad en el Medio Oriente, porque están recibiendo en sus países a un número cada vez mayor de musulmanes. Ustedes también están en peligro. Deben tomar decisiones fuertes y valientes, incluso a costa de contradecir sus principios”, dijo citado por la agencia Aciprensa.

“Ustedes piensan que todos los hombres son iguales, pero eso no es verdad: el Islam no dice que todos los hombres son iguales. Los valores de ustedes no son los valores de ellos; y si no entienden esto lo suficientemente pronto, se convertirán en víctimas del enemigo que han recibido en su casa”, dijo Monseñor Emil Nona, según la agencial.

Por desgracia las víctimas llegaron pronto.

Evidentemente ser musulmán no significa ser terrorista ni fundamentalista, pero hoy por hoy, como me dijo un intelectual palestino musulmán en Damasco en el verano del 2010, el Islam no ha encontrado el camino para compatibilizar su religión con la democracia. Me parece que el camino no es la xenofobia ni la islamofobia, ya que sería caer en el mismo error de los fundamentalistas islámicos; el camino es defender la propia cultura democrática y exigir a los países musulmanes reciprocidad. Una buena manera de empezar sería impedir que llegaran fondos de países musulmanes donde no se respeta la libertad religiosa para construir mezquitas hasta que no cambien su política discriminatoria; otra, aumentar la presión internacional ante los constantes abusos que se cometen en contra de las minorías en la mayoría de los países musulmanes.

Charlie Hebdo y las torres gemelas no son más que la punta del iceberg.

El Estado Islámico es una clara manifestación de lo que puede suceder si Occidente no pone más empeño en difundir en los países islámicos la cultura de la democracia, la tolerancia y la difusión de los derechos humanos.

Es la guerra santa, idiotas – Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor -treinta años de cómplice amistad- se recuesta en la silla y sonríe, amargo. «No se dan cuenta, esos idiotas -dice-. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta». Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra -insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza-. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».

Mientras escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatollás. Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final -sorpresa para los idiotas profesionales- resultaron ser preludios de muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas, fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII: «Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».

Porque es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa. Lo sabe mi amigo en Melilla, lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que haya estado allí. Lo sabe quien haya leído Historia, o sea capaz de encarar los periódicos y la tele con lucidez. Lo sabe quien busque en Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres, de mujeres y niños violados por infieles al Islam, de adúlteras lapidadas -cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para otras chorradas-, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan «Alá Ajbar» y docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos móviles. Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán -no en Iraq, sino en Australia- exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta». Lo sabe quien vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán -no en Damasco, sino en Londres- donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».

A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Ponerte falda corta sin que te llamen puta. Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe. Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso. En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros. Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio. Dar mala imagen en Youtube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra. Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socioteológicas. Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez.

Es un suicidio. Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí. En el corazón mismo de Roma. Porque -creo que lo escribí hace tiempo, aunque igual no fui yo- es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros.

Arturo Pérez-Reverte

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/938/es-la-guerra-santa-idiotas/